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domingo, 11 de octubre de 2015

Estatuillas paleolíticas femeninas

Una nueva lectura de las estatuillas paleolíticas

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Las pequeñas tallas femeninas procedentes del Paleolítico Superior han generado un monumental cuerpo de literatura que ha incluido discutidas teorías sobre su papel de diosas, símbolos de la fertilidad y maternidad, o bien su función de objetos eróticos. Curiosamente, muchos de los estudiosos que con tanta meticulosidad las analizaron, aparentemente no advirtieron que algunas de ellas presentan señales de llevar ropas o adornos corporales.
Sin embargo, una detallada observación de las pequeñas tallas, apoyada en el uso de los métodos y técnicas más modernos, ha desplazado en no pocos debates el foco de atención desde la desnudez de las imágenes a la presencia de posibles, aunque sutiles, vestimentas o adornos. Lo interesante de estos ornamentos, dispuestos en la cabeza o en otras partes del cuerpo, es que dan la impresión de estar delicadamente tejidos con finas cuerdas o fibras. Y si así fuera, tendrían un considerable significado porque podrían estar relacionados con los primeros pasos de la producción textil o de la cestería. La pregunta vibra en el aire: ¿Serían las mujeres paleolíticas capaces de tejer los primorosos adornos que lucen?
Barber
Elizabeth W. Barber.
La respetada profesora de Arqueología y Lingüística del Colegio Occidental de los Ángeles Elizabeth W. Barber ha sido una de las primeras investigadoras en registrar la presencia de objetos tejidos en las estatuillas. Además, esta experta pionera ha defendido durante décadas la necesidad de interpretar tales objetos con el máximo rigor posible. Cuando Barber estudió las pequeñas figuras, en vez de dedicar su atención a las tantas veces analizadas y discutidas proporciones del cuerpo (tamaño de los pechos, las caderas, detalles del sexo, etc.), optó por concentrarse en algo que llamó profundamente su atención: los gorros, bandas en la cintura o en el pecho, faldas de cuerdas y otras formas de decoración que algunas lucían.
En el año 1994, Elizabeth W. Barber expuso ante la comunidad de expertos que numerosas estatuillas portaban algún tipo de ornamento trenzado a partir de fibras vegetales. Se trataba de una idea un tanto insólita, porque en el contexto de la arqueología del momento se daba por hecho que los humanos no inventaron el tejido hasta después de abandonar la vida nómada y establecerse en villas agrícolas permanentes con plantas y animales domesticados. Y estos acontecimientos tuvieron lugar en distintos territorios del mundo en el Neolítico, hace unos 8.000 años: una vez sedentarios, se suponía que nuestros antepasados pudieron desarrollar tecnologías como la cerámica o los textiles. Sin embargo, las estatuillas paleolíticas tienen edades que oscilan entre 15.000 y 35.000 años y por tanto, ante la idea de que ellas lucieran supuestos tejidos, la opinión generalizada sentenciaba que «nadie podría tejer textiles tan complicados hace tanto tiempo». Esta era la principal razón por la cual el tema apenas se había analizado en profundidad.
En contra del criterio dominante, sin embargo, Elizabeth Barber optó por investigar el asunto. Emprendió un meticuloso trabajo cuyos resultados le confirmaron una y otra vez que la gente del Paleolítico Superior ya sabía utilizar fibras vegetales. La estudiosa pasó a ser una científica de vanguardia, al proponer, con datos en la mano, que el origen de la tecnología textil era notablemente anterior al Neolítico. Centrando la atención en los textiles, que por lo general se han considerado principalmente productos de la actividad femenina, Barber propuso nuevas perspectivas sobre la vida de las mujeres prehistóricas, su trabajo y sus valores.
De hecho, hasta aquellos años las descripciones de las pequeñas tallas se habían limitado a indicar que algunas presentaban un peinado muy complejo. Así por ejemplo, en relación a la figura de Willendorf, el profesor de Historia del Arte Christopher Witcombe enfatizaba que si se presta atención a su perfil, la célebre escultura parece mirar hacia abajo, con la barbilla inmersa en el pecho y el pelo enrollado alrededor de la cabeza, mostrando un elaborado peinado. De todos modos, este autor no ocultó su extrañeza al considerar «extremadamente raro» que un artista paleolítico prestase tanta atención al pelo de la figura que ha tallado, y por ello sugería que un tocado tan meticuloso debía tener algún significado.
Venus de Willendorf
Venus de Willendorf.
En 1998, el arqueólogo James Adovasio y la antropóloga Olga Soffer, tras una minuciosa inspección del peinado de la estatuilla de Willendorf, llegaron a la conclusión de que su «cabello» era en realidad un gorro tejido, una especie de cofia tan cuidadosamente trenzada que les hizo pensar que en el Paleolítico Superior podría haber existido una extendida tecnología de la fibra. Idea que se ha visto corroborada porque la talla de Willendorf no es la única que parece llevar un gorro tejido. La estatuilla de Brassempouy o Dama de la capucha, por ejemplo, es otra célebre figura cuya cabeza da la impresión de estar cubierta por algún tipo de redecilla o tocado para el cabello.
capucha
Estatuilla de Brassempouy o Dama de la capucha.
Los adornos aparentemente hechos de fibras, sin embargo, no se limitan, como decíamos más arriba, a la cabeza. También los hay corporales, como los de algunas tallas que presentan cinturones de los que cuelgan cuerdas. Es lo que se observa por ejemplo en la estatuilla de Lespugne, cuyas amplias caderas muestran en la parte posterior una serie de canales muy marcados que parecen una falda, consistente en once fibras unidas a una cuerda basal que sirve de cinturón. La sogas cuelgan del cinto y están tan escrupulosamente talladas que no sólo se aprecia el retorcido de las fibras, sino incluso como pierden su trenzado y se deshilachan hacia el extremo final.
Estatuilla de Lespugne.
Estatuilla de Lespugne.
En el suroeste de Rusia y en Ucrania, en las proximidades del mar Negro, se han hallado numerosos restos arqueológicos. Entre ellos, en una región llamada Kostenki, se han encontrado literalmente docenas de figurillas que muestran marcadas similitudes entre ellas y con las del resto de Europa. Algunas están completamente desnudas, pero otras presentan prendas de vestir y adornos en la cabeza. También se ha hallado un fragmento más bien grande (13,5 cm) de piedra caliza, con un prominente ombligo y unas manos cuyas muñecas portan brazaletes. El análisis de estos ornamentos ha contribuido a consolidar la idea de que la gente del Paleolítico tenía capacidad para tejer ropas, redes o cestos con fibras vegetales (Soffer et al., 2000).
Figurillas de Kostenki.
Figurillas de Kostenki.
Por otra parte, en el año 1993, salió a la luz un trabajo que exponía que en la República Checa, concretamente en Dolni Vestonice, se habían hallado algunos trozos de arcilla cocida muy antiguos, de una edad comprendida entre 24.000 y 28.000 años. Estos restos conservaban en su superficie unas curiosas impresiones de difícil interpretación. Tras diversos análisis, los especialistas sugirieron que los fragmentos de arcilla hallados podrían corresponder a fracciones de suelo que mostraban huellas o impresiones de lo que parecía una cesta tejida con fibras finamente retorcidas.
Huellas Dolni Vestonice.
Huellas Dolni Vestonice.
Hoy se interpreta que sobre ese antiguo suelo se pudo depositar algún tipo de objeto, como sacos, bolsas, cestos o alfombras, tejidos a partir de materiales extraídos de plantas silvestres y que dejaron su huella. Si esta conclusión fuera correcta, contribuiría a consolidar la idea de que los habitantes de aquella zona ya sabían tejer fibras vegetales.
El hallazgo es importante porque hace retroceder en unos 15.000 años la fecha formalmente admitida por los expertos de las primeras señales de cestería o de textiles. Una vez más, surgen señales que sugieren que la capacidad para aprovechar las estructuras vegetales se remonta a muy atrás en la historia de la humanidad. Además, los análisis realizados con métodos modernos en las marcas detectadas en esos supuestos fragmentos de suelo, parecen revelar conocimientos de variados estilos de retorcer y entrelazar hilos, algunos de los cuales incluso han perdurado hasta el presente.
La tesis que sostiene que el aprovechamiento de las fibras vegetales con diversos fines es muy antiguo, se ha visto también reforzada por un hecho significativo. Numerosas herramientas procedentes del Paleolítico Superior, que hasta hace poco parecían tener una dudosa utilidad y se les había prestado poca atención, ahora, bajo la luz de la nueva perspectiva, pueden entenderse mucho mejor: se trata de los utensilios empleados para tejer.
Margaret Conkey.
Margaret Conkey.
No son pocos los estudiosos que han subrayado, con notable asombro, que, por la misma época en que unos grupos humanos comenzaban a realizar las primeras pinturas en las paredes de las cuevas del sur de Europa, otros, en el este del continente, estaban produciendo los tejidos más antiguos conocidos. La humanidad florecía entonces con una próspera creatividad que brotaba en distintas partes del viejo continente.
La arqueología de género, que se ocupa de recuperar a la mitad femenina de las poblaciones antiguas, cuenta con numerosas expertas y expertos que han subrayado al respecto el escaso rigor que implica suponer que las mujeres se mantuvieron pasivas contemplando, por ejemplo, el nacimiento de la cestería o que arrastraran igual pasividad ante la creación del maravilloso arte paleolítico. Una de las pioneras, la prestigiosa Margaret Conkey, ha señalado: «No podemos interpretar el material acumulado durante miles años afirmando que todo él está relacionado con actividades masculinas.»

Referencias

  1. Barber, E. W. (1994), Women’s Work: The First 20,000 Years, New York: Norton.
  2. Jennett, K. D. (2008), Female figurines of the Upper Paleolithic, Texas San Marcos.
  3. Martínez Pulido, C. (2012), La senda mutilada: la evolución humana en femenino. Biblioteca Nueva. Madrid.
  4. Soffer, O., Adovasio, J. M, y Hyland, D. C. (2000), «The “Venus” Figurines: Textiles, Basketry, Gender, and Status in the Upper Paleolithic», Current Anthropology 41, págs. 511-537.

Sobre la autora

Carolina Martínez Pulido es Doctora en Biología y ha sido Profesora Titular del Departamento de Biología Vegetal de la ULL. Su actividad prioritaria es la divulgación científica y ha escrito varios libros sobre mujer y ciencia.

miércoles, 10 de junio de 2015

POLÍTICA CIENTÍFICA: Política científica
Joan Steitz, profesora de la Universidad de Yale

"Hay que aumentar el número de mujeres en la ciencia, ser minoría es parte del problema"


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Joan Steitz es profersora de la Universidad de Yale y del Instituto Médico Howard Hughes, además de activista en la promoción de las carreras científicas de las mujeres. / Maruxa Martínez-Campos 
¿Es la ciencia un campo particularmente machista?
En realidad, no. Yo diría que es comparable a los estudios jurídicos, de finanzas... ¡cualquier profesión competitiva y con fuerte presión parece que sufre el mismo problema! De hecho, en una edición reciente de la revista Science se mostraba que los campos más sexistas son aquellos en los que la gente cree que hay que ser un genio para trabajar, como la física, o ¡incluso la filosofía! Dentro de las ciencias, la biología suele ser considerada como una de las más equilibradas en cuanto a género.
"Dentro de las ciencias, la biología suele ser considerada como una de las más equilibradas en cuanto a género"
Cuando usted empezó, no había prácticamente mujeres científicas que pudieran ser modelos a seguir. ¿Cómo le afectó?
Como estudiante o incluso durante el postdoctorado, después de mi tesis, ni siquiera se me ocurrió que pudiera convertirme en una jefe de grupo. Me quedé muy sorprendida cuando recibí una oferta de trabajo. La biología molecular era un campo nuevo y casi no había universidades en EE UU que tuvieran biólogos moleculares, así que esto ayudó. Pero no me sentía en absoluto preparada. Sin embargo, siempre me gusta responder a los desafíos y pensé que si otros podían hacerlo, también yo. Esto no quiere decir que no estuviera asustada. Solo había un par de mujeres en Yale en ese momento.
¿Alguna vez ha sufrido discriminación por ser mujer?
He visto cosas terribles que les han sucedido a otras mujeres, pero yo solo he experimentado cosas de poca importancia. Probablemente como muchas mujeres de mi generación, siento que he tenido mucha suerte y que me he escapado de la discriminación que han sufrido la mayoría de las mujeres.
¿Cómo ha mejorado la situación en los últimos veinte años?
"He visto cosas terribles que les han sucedido a otras mujeres, pero yo solo he experimentado cosas de poca importancia"
Las cosas no han cambiado lo suficiente, aunque han cambiado increíblemente. Antes se hacían abiertamente comentarios muy discriminatorios. Ahora todo el mundo está más sensibilizado y no se hacen tan abiertamente –pero no quiere decir que no se digan en privado o en cenas–Y a las mujeres todavía se les paga menos que a los hombres por el mismo trabajo. Por lo tanto, todavía no hemos llegado a donde hace falta.
¿Qué se puede hacer y quién debe hacerlo?
Lo que hay que hacer es aumentar el número de mujeres en la ciencia, porque ser parte de la minoría definitivamente no ayuda, ¡es parte del problema! Pero no sé cómo se ha de hacer esto. Ahora bien, lo que está claro es que los cambios tienen que venir de arriba. He visto como las cosas mejoran con un nuevo director, solo para volver hacia atrás de nuevo con otro. Además, los organismos de financiación y los gobiernos deberían recopilar información sobre los porcentajes de mujeres que solicitan y reciben subvenciones y hacerla pública; dar esta información a las personas que están tomando las decisiones, utilizarla para hacer comparaciones en el tiempo y ver cómo la situación va cambiando. Es necesario que nos vayamos fijando en esto.
"No te das cuenta de cómo de sesgada estás tú misma y cómo estás de sujeto o sujeta a estereotipos hasta que te pones a prueba"
Algunos países lo llevan mejor que otros...
Un buen ejemplo es la "subvención de apoyo 120%" en Suiza. Una investigadora que tiene un niño pequeño puede optar por trabajar a tiempo parcial y tener una reducción del 20% en su salario por parte de su institución. A cambio, el Gobierno le da el 40% de su salario para contratar a alguien que le ayude en su investigación, o con el cuidado del hijo.
¿Algún consejo?
Existen tests de "sesgos implícitos" que han descubierto cosas realmente impresionantes. No te das cuenta de cómo de sesgada estás tú misma y cómo estás de sujeto o sujeta a estereotipos hasta que te pones a prueba. Así es que sugeriría a todos los investigadores que hicieran estos tests ellos mismos y reflexionaran sobre sus propias actitudes. Quizás parte del cambio debe venir desde dentro.

lunes, 23 de marzo de 2015

EMMY NOETHER (1882 - 1935) MATEMATIKA

EMAKUME ZIENTIFIKOAK



EMMY NOETHER (1882 - 1935)

Emmy Noether jatorri judutarreko matematikari alemaniarra eta XX. mendeko pertsonalitate matematiko garrantzitsuenetariko bat izan zen. Gaur egun munduan zehar pertsona askok berak Algebran egindako lanari jarraipena ematen diote.
Emmy Amalie Noether 1882ko martxoaren 23an Erlangenen (Baviera) jaio zen. Erlangeneko Unibertsitatean 984 ikasleen artean bera neska bakarra izan zen. 1903an, Gotingara eta 1904an Erlangenera joan zen eta inbariante teoriari buruzko doktoretza egin zuen. 1907an “cum laude” doktoretza gradua lortu zuen memoria“forma bikoadratikoa hirutarrentzako inbariante sistema osoari buruz” izenburua zeukanarekin. Memoria hau 1908an argitaratu zen.
Emmyri buruz Jean Dieudonnék esan zuen “bere garaiko matematikaririk onena eta XX. mendeko matematikaririk onenetako bat (gizona ala emakumea)” izan zela. Moskuko Sozietate Matematikoan, bere lagunak, Pavel Sergeevich Aleksandrov (1896-1982), honela gogoratzen zuen: “Emmy Noether emakume matematikaririk handiena izan zen, zientzialari izugarria, irakasle itzela eta pertsona ahaztezina”.
Inbariante algebraikoei buruzko bere lehen espezializazioaren bitartez, energiaren kontserbazioaren problema ebazten baimendu zuten erlatibitatearen teoriarentzako funtsezko bi teorema (Fisikoek “Noetherren Teorema” deituta) demostratzea lortu zuen.
Bere ekarpenik inportanteenak ikerketa matematikoan axiomatizazioari buruzkoak eta eraztunen, moduluen, idealen, eragileekin taldeen, etab. teoria algebraikoa izan ziren. Horregatik noether eraztunek, noether taldeek,... bere izena daukate.
Hogeigarren hamarkadan Algebraren funts batzuk aldatu zituzten ikerketa batzuk egiten hasi zen. Bere publikazioak nahikoak izan ziren Matematikan bere ekarpenak itzelak izan zirela esateko. Hala eta guztiz ere, inoiz ez zitzaion argitaratzea arduratu eta, bere kideei eta ikasleei, berak egiten zizkien iradokizunetik hasita, emaitza interesgarriak garatzen utzi zien.
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Noether



Emmy Noether

(Amalie Emmy Noether; Erlangen, Alemania, 1882 - Bryn Mawr, Estados Unidos, 1935) Matemática alemana. Hija del eminente matemático Max Noether, hubo de asistir a las clases impartidas por su padre como oyente, dada la imposibilidad de matricularse en la universidad por su condición de mujer.
Finalmente fue admitida en Erlangen, donde en 1907 se doctoró con un célebre trabajo sobre los invariantes; sus estudios en este campo fueron inmediatamente apreciados por Albert Einstein, que se serviría de sus aportaciones para la formulación de algunos aspectos de la relatividad general. David Hilbert la invitó a impartir una serie de conferencias en Gotinga, pero la oposición de parte del profesorado únicamente le permitió acceder a un puesto no oficial de profesora asociada.
La ascensión de los nazis al poder forzó su exilio en Estados Unidos; se estableció en Nueva Jersey, donde prosiguió con sus trabajos en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton y como profesora en Bryn Mawr.
Las investigaciones de Emmy Noether ejercieron una amplia y profunda influencia en el desarrollo del álgebra moderna y de la topología. Noether estudió los conceptos matemáticos de anillo e ideal, unificó en un solo cuerpo teórico las diferentes aproximaciones anteriores y reformuló en el marco del mismo la teoría de los invariantes algebraicos; dotó de ese modo de un nuevo enfoque a la geometría algebraica.
Noether



sábado, 22 de noviembre de 2014

Mujeres y ciencia

Las redes internacionales de mujeres investigadoras a principios del siglo XX
En el ciclo Ellas hacen ciencia, la doctora en Física Carmen Magallón hablará sobre las pioneras en la ciencia
El jueves, 20 de noviembre, a las 19:30 en la Biblioteca Central de Bidebarrieta (calle Bidebarrieta, 4. Bilbao) en el marco del ciclo de conferencias "Ellas hacen ciencia", la doctora en Física e integrante del Seminario Interdisciplinar de Estudios de la Mujer (SIEM) de la Universidad de Zaragoza Carmen Magallónpronunciará la conferencia "Redes internaciones de apoyo a las mujeres de ciencia a principios del siglo XX". Junto con el Ayuntamiento de Bilbao, las profesores de la UPV/EHU Marta Macho y María Jesús Irabien han organizado el ciclo de conferencias, que se celebra todos los jueves del mes de noviembre, con el objetivo de recordar la vida y el trabajo de las mujeres de ciencia.
En el primer tercio del siglo XX, las mujeres también tuvieron un papel destacado en la ciencia. No solo investigaron, sino que también tejieron redes internacionales para impulsar la formación de jóvenes investigadoras. De estas pioneras destacan Felisa Marín Bravo (San Sebastián, 1898), Dorotea Barnés(Pamplona, 1904) y Martina Casiano (Bilbao, 1881).
El jueves, 27 de noviembre finalizará la actual edición del ciclo "Ellas hacen ciencia" finalizará. Susana Eva Martínez, doctora en Bioquímica y Biología Molecular, actriz y fundadora y directora del Instituto de Ciencia y Teatro (InCiTe) ofrecerá la conferencia "Linda D.B. Buck. Sobre perfumes, olores y hedores".
Entrada gratuita