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domingo, 11 de octubre de 2015

Estatuillas paleolíticas femeninas

Una nueva lectura de las estatuillas paleolíticas

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Las pequeñas tallas femeninas procedentes del Paleolítico Superior han generado un monumental cuerpo de literatura que ha incluido discutidas teorías sobre su papel de diosas, símbolos de la fertilidad y maternidad, o bien su función de objetos eróticos. Curiosamente, muchos de los estudiosos que con tanta meticulosidad las analizaron, aparentemente no advirtieron que algunas de ellas presentan señales de llevar ropas o adornos corporales.
Sin embargo, una detallada observación de las pequeñas tallas, apoyada en el uso de los métodos y técnicas más modernos, ha desplazado en no pocos debates el foco de atención desde la desnudez de las imágenes a la presencia de posibles, aunque sutiles, vestimentas o adornos. Lo interesante de estos ornamentos, dispuestos en la cabeza o en otras partes del cuerpo, es que dan la impresión de estar delicadamente tejidos con finas cuerdas o fibras. Y si así fuera, tendrían un considerable significado porque podrían estar relacionados con los primeros pasos de la producción textil o de la cestería. La pregunta vibra en el aire: ¿Serían las mujeres paleolíticas capaces de tejer los primorosos adornos que lucen?
Barber
Elizabeth W. Barber.
La respetada profesora de Arqueología y Lingüística del Colegio Occidental de los Ángeles Elizabeth W. Barber ha sido una de las primeras investigadoras en registrar la presencia de objetos tejidos en las estatuillas. Además, esta experta pionera ha defendido durante décadas la necesidad de interpretar tales objetos con el máximo rigor posible. Cuando Barber estudió las pequeñas figuras, en vez de dedicar su atención a las tantas veces analizadas y discutidas proporciones del cuerpo (tamaño de los pechos, las caderas, detalles del sexo, etc.), optó por concentrarse en algo que llamó profundamente su atención: los gorros, bandas en la cintura o en el pecho, faldas de cuerdas y otras formas de decoración que algunas lucían.
En el año 1994, Elizabeth W. Barber expuso ante la comunidad de expertos que numerosas estatuillas portaban algún tipo de ornamento trenzado a partir de fibras vegetales. Se trataba de una idea un tanto insólita, porque en el contexto de la arqueología del momento se daba por hecho que los humanos no inventaron el tejido hasta después de abandonar la vida nómada y establecerse en villas agrícolas permanentes con plantas y animales domesticados. Y estos acontecimientos tuvieron lugar en distintos territorios del mundo en el Neolítico, hace unos 8.000 años: una vez sedentarios, se suponía que nuestros antepasados pudieron desarrollar tecnologías como la cerámica o los textiles. Sin embargo, las estatuillas paleolíticas tienen edades que oscilan entre 15.000 y 35.000 años y por tanto, ante la idea de que ellas lucieran supuestos tejidos, la opinión generalizada sentenciaba que «nadie podría tejer textiles tan complicados hace tanto tiempo». Esta era la principal razón por la cual el tema apenas se había analizado en profundidad.
En contra del criterio dominante, sin embargo, Elizabeth Barber optó por investigar el asunto. Emprendió un meticuloso trabajo cuyos resultados le confirmaron una y otra vez que la gente del Paleolítico Superior ya sabía utilizar fibras vegetales. La estudiosa pasó a ser una científica de vanguardia, al proponer, con datos en la mano, que el origen de la tecnología textil era notablemente anterior al Neolítico. Centrando la atención en los textiles, que por lo general se han considerado principalmente productos de la actividad femenina, Barber propuso nuevas perspectivas sobre la vida de las mujeres prehistóricas, su trabajo y sus valores.
De hecho, hasta aquellos años las descripciones de las pequeñas tallas se habían limitado a indicar que algunas presentaban un peinado muy complejo. Así por ejemplo, en relación a la figura de Willendorf, el profesor de Historia del Arte Christopher Witcombe enfatizaba que si se presta atención a su perfil, la célebre escultura parece mirar hacia abajo, con la barbilla inmersa en el pecho y el pelo enrollado alrededor de la cabeza, mostrando un elaborado peinado. De todos modos, este autor no ocultó su extrañeza al considerar «extremadamente raro» que un artista paleolítico prestase tanta atención al pelo de la figura que ha tallado, y por ello sugería que un tocado tan meticuloso debía tener algún significado.
Venus de Willendorf
Venus de Willendorf.
En 1998, el arqueólogo James Adovasio y la antropóloga Olga Soffer, tras una minuciosa inspección del peinado de la estatuilla de Willendorf, llegaron a la conclusión de que su «cabello» era en realidad un gorro tejido, una especie de cofia tan cuidadosamente trenzada que les hizo pensar que en el Paleolítico Superior podría haber existido una extendida tecnología de la fibra. Idea que se ha visto corroborada porque la talla de Willendorf no es la única que parece llevar un gorro tejido. La estatuilla de Brassempouy o Dama de la capucha, por ejemplo, es otra célebre figura cuya cabeza da la impresión de estar cubierta por algún tipo de redecilla o tocado para el cabello.
capucha
Estatuilla de Brassempouy o Dama de la capucha.
Los adornos aparentemente hechos de fibras, sin embargo, no se limitan, como decíamos más arriba, a la cabeza. También los hay corporales, como los de algunas tallas que presentan cinturones de los que cuelgan cuerdas. Es lo que se observa por ejemplo en la estatuilla de Lespugne, cuyas amplias caderas muestran en la parte posterior una serie de canales muy marcados que parecen una falda, consistente en once fibras unidas a una cuerda basal que sirve de cinturón. La sogas cuelgan del cinto y están tan escrupulosamente talladas que no sólo se aprecia el retorcido de las fibras, sino incluso como pierden su trenzado y se deshilachan hacia el extremo final.
Estatuilla de Lespugne.
Estatuilla de Lespugne.
En el suroeste de Rusia y en Ucrania, en las proximidades del mar Negro, se han hallado numerosos restos arqueológicos. Entre ellos, en una región llamada Kostenki, se han encontrado literalmente docenas de figurillas que muestran marcadas similitudes entre ellas y con las del resto de Europa. Algunas están completamente desnudas, pero otras presentan prendas de vestir y adornos en la cabeza. También se ha hallado un fragmento más bien grande (13,5 cm) de piedra caliza, con un prominente ombligo y unas manos cuyas muñecas portan brazaletes. El análisis de estos ornamentos ha contribuido a consolidar la idea de que la gente del Paleolítico tenía capacidad para tejer ropas, redes o cestos con fibras vegetales (Soffer et al., 2000).
Figurillas de Kostenki.
Figurillas de Kostenki.
Por otra parte, en el año 1993, salió a la luz un trabajo que exponía que en la República Checa, concretamente en Dolni Vestonice, se habían hallado algunos trozos de arcilla cocida muy antiguos, de una edad comprendida entre 24.000 y 28.000 años. Estos restos conservaban en su superficie unas curiosas impresiones de difícil interpretación. Tras diversos análisis, los especialistas sugirieron que los fragmentos de arcilla hallados podrían corresponder a fracciones de suelo que mostraban huellas o impresiones de lo que parecía una cesta tejida con fibras finamente retorcidas.
Huellas Dolni Vestonice.
Huellas Dolni Vestonice.
Hoy se interpreta que sobre ese antiguo suelo se pudo depositar algún tipo de objeto, como sacos, bolsas, cestos o alfombras, tejidos a partir de materiales extraídos de plantas silvestres y que dejaron su huella. Si esta conclusión fuera correcta, contribuiría a consolidar la idea de que los habitantes de aquella zona ya sabían tejer fibras vegetales.
El hallazgo es importante porque hace retroceder en unos 15.000 años la fecha formalmente admitida por los expertos de las primeras señales de cestería o de textiles. Una vez más, surgen señales que sugieren que la capacidad para aprovechar las estructuras vegetales se remonta a muy atrás en la historia de la humanidad. Además, los análisis realizados con métodos modernos en las marcas detectadas en esos supuestos fragmentos de suelo, parecen revelar conocimientos de variados estilos de retorcer y entrelazar hilos, algunos de los cuales incluso han perdurado hasta el presente.
La tesis que sostiene que el aprovechamiento de las fibras vegetales con diversos fines es muy antiguo, se ha visto también reforzada por un hecho significativo. Numerosas herramientas procedentes del Paleolítico Superior, que hasta hace poco parecían tener una dudosa utilidad y se les había prestado poca atención, ahora, bajo la luz de la nueva perspectiva, pueden entenderse mucho mejor: se trata de los utensilios empleados para tejer.
Margaret Conkey.
Margaret Conkey.
No son pocos los estudiosos que han subrayado, con notable asombro, que, por la misma época en que unos grupos humanos comenzaban a realizar las primeras pinturas en las paredes de las cuevas del sur de Europa, otros, en el este del continente, estaban produciendo los tejidos más antiguos conocidos. La humanidad florecía entonces con una próspera creatividad que brotaba en distintas partes del viejo continente.
La arqueología de género, que se ocupa de recuperar a la mitad femenina de las poblaciones antiguas, cuenta con numerosas expertas y expertos que han subrayado al respecto el escaso rigor que implica suponer que las mujeres se mantuvieron pasivas contemplando, por ejemplo, el nacimiento de la cestería o que arrastraran igual pasividad ante la creación del maravilloso arte paleolítico. Una de las pioneras, la prestigiosa Margaret Conkey, ha señalado: «No podemos interpretar el material acumulado durante miles años afirmando que todo él está relacionado con actividades masculinas.»

Referencias

  1. Barber, E. W. (1994), Women’s Work: The First 20,000 Years, New York: Norton.
  2. Jennett, K. D. (2008), Female figurines of the Upper Paleolithic, Texas San Marcos.
  3. Martínez Pulido, C. (2012), La senda mutilada: la evolución humana en femenino. Biblioteca Nueva. Madrid.
  4. Soffer, O., Adovasio, J. M, y Hyland, D. C. (2000), «The “Venus” Figurines: Textiles, Basketry, Gender, and Status in the Upper Paleolithic», Current Anthropology 41, págs. 511-537.

Sobre la autora

Carolina Martínez Pulido es Doctora en Biología y ha sido Profesora Titular del Departamento de Biología Vegetal de la ULL. Su actividad prioritaria es la divulgación científica y ha escrito varios libros sobre mujer y ciencia.

martes, 23 de junio de 2015

Erreginak eta mojak bakarrik historia ofizialean


Monjas y reinas son las únicas mujeres visibles para la historia oficial
Los manuales omiten, casi por completo, qué les ocurrió a ellas en los momentos históricos que se estudian, o en cuáles de éstos participaron
"Las mujeres no aparecen porque el modelo de género las excluía del ejercicio de poder y la toma de decisiones", dice Henar Gallego, de la Asociación de Investigación de Historia de las Mujeres


Son muchas las científicas,matemáticas, artístas, filósofas o políticas que con sus obras e ideas contribuyeron al progreso de la Humanidad
Son muchas las científicas,matemáticas, artístas, filósofas o políticas que con sus obras e ideas contribuyeron al progreso de la Humanidad

Se dice que la historia la escriben siempre los vencedores. Un gran número de filósofas, pensadoras e historiadoras le añadirían al final de esta frase dos puntos para incluir dos palabras más: los hombres. ¿Por qué el imaginario colectivo asocia casi de manera irracional la conquista de derechos, los avances científicos y técnicos, las guerras o las revoluciones con las aportaciones masculinas? ¿Es que las mujeres no participaron de los periodos más determinantes para la humanidad?
Lo cierto es que los procesos sociales y políticos se han contado obviando a la mitad de la población. Para la mayoría no es fácil dar una lista de pintoras, científicas, músicas, filósofas o inventoras destacadas. Resulta difícil conocer a través de los libros de texto y manuales de estudio qué les ocurrió a ellas en los momentos históricos analizados, o en cuáles de éstos participaron. 
La obra Emilio, de Rousseau, por ejemplo, se estudia como un tratado de referencia sobre la educación sin añadir que a las mujeres les reserva un capítulo en el que afirma que están hechas especialmente para complacer al hombre. Tampoco se cuenta que cientos de mujeres fueron soldados en la guerra civil norteamericana o que en la española fueron muchas las guerrilleras que vivieron en la clandestinidad e incluso que algunas dirigieron columnas de milicianos.
Para María Castejón, historiadora y profesora del Campus Relatoras, esto es fruto "de la sociedad patriarcal y androcéntrica en la que vivimos, que toma al hombre como medida de todas las cosas". La de las mujeres es una historia invisibilizada que aún permanece en la sombra. De hecho,  un estudio publicado por la Universidad de Valencia revela que sólo el 7,5% de las figuras que aparecen en los libros de ESO son mujeres, lo que de acuerdo con su autora Ana López-Navajas, "es una grave carencia colectiva”.
Henar Gallego, presidenta de la Asociación Española de Investigación de Historia de las Mujeres, considera que la historia tradicional se ha interesado solo por determinadas esferas de actuación de las comunidades humanas: el ejercicio del poder político, religioso, económico y el dominio del espacio público. Por ello, si se escribe la historia desde esta perspectiva "las mujeres no pueden aparecer porque el modelo de género las excluía del ejercicio de poder y la toma de decisiones". No es hasta los años 60 y 70 del siglo pasado cuando surge la necesidad por parte de historiadoras feministas de recuperar la memoria histórica de las mujeres.

Democracia, pero sin ellas

Pero si una etapa es reveladora en este sentido es la Revolución Francesa de 1789, momento fundacional de las democracias modernas en Occidente, en el que se firma un nuevo contrato social y se proclama la igualdad universal. Pero, ¿igualdad para quién? La Revolución traicionó a las mujeres, que fueron excluidas de la vida política y social y condenadas a la eterna minoría de edad.
La historia ha ignorado que fueron expulsadas de la Asamblea Constituyente y que se votó en contra de educar de manera igualitaria a niños y niñas o de conceder a las mujeres derechos políticos. Tampoco se recuerda que las mujeres tuvieron un papel protagonista en la Marcha sobre Versalles y se organizaron para redactar los Cuadernos de Quejas, a través de los cuales los tres estamentos: el clero, la nobleza y el pueblo expresaban sus reivindicaciones. "Nosotras somos el tercer estado del tercer estado", decían ellas. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que se conmemora anualmente y no incluía a las mujeres, tiene su réplica en la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, pero ¿muchas personas podrían nombrar a su autora, Olympe de Gouges?
Según la filósofa Ana de Miguel, es importante remarcar dos de las vertientes en las que la historia se olvida de ellas: por un lado se oculta que las mujeres han estado sometidas y han sufrido opresión por parte de los hombres y por otro, se obvian las luchas feministas que ellas han enarbolado a lo largo de los siglos. "Ignorar ambas cosas hace que parezca que no han existido”, comenta. Castejón añade que tampoco se cuenta el protagonismo y presencia que ellas han tenido en los momentos de desarrollo de la civilización ni se recuperan figuras femeninas de relevancia. Sostiene que "antes del siglo XIX, las que han pasado a ser célebres, son únicamente monjas y reinas".
Las mujeres que sí ha rescatado la narración oficial están relacionadas con los "poderes establecidos como la Iglesia y la Monarquía", afirma Sara Sánchez, fotógrafa e investigadora de historia de las mujeres. Por tanto, dice, cualquiera que destacara sin someterse a ellos o intentara derrocarlos ha sido obviada e ignorada. Otra de las explicaciones que ofrece Sánchez es que los famosos roles de "genio" y "musa" tampoco han contribuido a la igualdad, pues ha relegado a las mujeres a ocupar un papel pasivo, "a ser un objeto bello que solo sirve para el deleite visual masculino".

Referentes olvidadas

Son muchas las mujeres que han hecho aportaciones en todos los ámbitos de estudio y creación. Científicas, matemáticas, filósofas, pintoras, músicas o políticas que con sus obras, descubrimientos e ideas contribuyeron al progreso de la Humanidad. Hipatia fue una alejandrina que vivió entre lo siglos IV y V y logró innumerables avances en el mundo de la ciencia, la astronomía y las matemáticas. Los trovadores de la Edad Media siempre han sido considerados hombres, sin embargo también hubo trovadoras. Beatriz de Día fue una de ellas. Escribió poemas contra las reglas que regían la vida de las mujeres de la época.
Christine de Pisan fue una importante poeta y escritora y Mary Wollstonecraft, ya en el siglo XVIII, escribió la Vindicación de los Derechos de la Mujer. La francesa Flora Tristán es una de las precursoras del socialismo en el siglo XIX y a Ada Lovelance se le considera la madre de la informática, pues es la primera persona que describe un lenguaje de programación.  Los fundamentos de la tecnología de comunicación inalámbrica, el limpiaparabrisas y la calefacción del coche, la balsa salvavidas o la jeringa médica son todas invenciones de mujeres.
Estudiar la historia con perspectiva de género nos permite identificar las relaciones de poder, que siempre se han dado de forma desigual entre hombres y mujeres
La lista es larga y nombrarlas a todas sería imposible. Pero, al margen de los nombres de mujeres relevantes olvidados, también se produce una invisibilización de ellas como colectivo, de sus actividades y de sus movilizaciones para cambiar el orden social establecido. Si hay un movimiento ninguneado por la historia es el feminismo. Las raíces ilustradas, el sufragismo, el feminismo socialista o el feminismo radical no son contenidos habituales que se den en las aulas, más allá de unas pocas asignaturas específicas que se imparten en algunas universidades. Aun así, en opinión de Ana de Miguel, "no hay voluntad general para hacerlo, sino que depende de la existencia de mujeres con poder para que esta temática se incorpore a los planes de estudio".
De acuerdo con Henar Gallego, esta es una "historia parcial y empobrecida". Sin embargo, comprenderla de forma completa va mucho más allá de una cuestión de conocimiento. Estudiarla con perspectiva de género nos permite identificar las relaciones de poder, que se han dado de forma desigual entre hombres y mujeres. Y es que ser conscientes del pasado ayuda a identificar lo que ocurre en la actualidad.
Sobre esta idea insiste De Miguel, que explica que hacer una relectura de la historia sirve para poner nombre a los problemas de desigualdad y violencia que enfrentan las mujeres hoy en día. "Que no estemos representadas en los parlamentos o en los puestos de responsabilidad de las empresas, que siga existiendo la violencia de género o que la mujer siga encargándose de los cuidados no responde a un problema de naturaleza: es que venimos de una historia de opresión y sometimiento, que hay que recuperar y conocer".
eldiario.es

sábado, 30 de mayo de 2015

Emakume beltzen lidergoa

Historias

Antes de Martin Luther King, ellas ya estaban 

haciendo la revolución

Mujeres y negras, pero sobre todo libres y valientes: 6 rostros imprescindibles de la lucha por los derechos civiles

ilustración de Loris Lora
El sábado pasado se cumplieron 50 años del asesinato a sangre fría de Malcolm X. El domingo, Selma competía como mejor película en los Oscar, recordando al mundo aquellas importantes marchas ciudadanas lideradas por Martin Luther King ese mismo año, 1965. De pronto Estados Unidos parece que Estados Unidos se despierta y recuerda la importancia de sus líderes negros y del movimiento que ayudaron a cimentar.
Pero no olvidemos que no hicieron todo su trabajo solos. Antes de que ellos llegaran, hubo muchos otros revolucionarios. Y también muchas revolucionarias. Mujeres fuertes y decididas, involucradas en los eventos de su tiempo, que se negaron a aceptar las duras condiciones en las que les tocó vivir. Y gracias a cuyo trabajo infatigable comprendemos que un mundo mejor debe ser siempre conquistado en igualdad. Recordémoslas.
Harriet Tubman (1822-1913)
Araminta Ross nació en Maryland, Nueva Inglaterra, siendo ya una esclava. Sus padres y sus ocho hermanos también lo eran. En 1844 se casó con un hombre libre, del que tomó su apellido. Cinco años después, muerto su amo de entonces, escapó. Recorrió a pie 150 kilómetros hasta llegar a Pennsylvania, a través de una red clandestina de casas y caminos conocida como la Underground Railroad. Era la misma red que ella y otros activistas utilizarían durante años para ayudar a escapar hacia el norte a más de un centenar de esclavos. Como mujer libre, Harriet luchó en la Guerra Civil Americana del lado de los abolicionistas y en sus últimos días todavía aún tuvo tiempo de participar en el movimiento por el voto de la mujer.
“Tenía derecho a una de dos cosas, la libertad o la muerte; si no podía tener una tendría la otra”.
Lucy Parsons (1853-1942)
Dijeron de ella que era “más peligrosa que mil manifestantes”. Y es que Lucy Parsons lo tenía todo para asustar al poder: era mujer, negra, sindicalista y anarquista. También se la recuerda como una poderosa oradora. Junto a su marido Albert Parsons fundaron el periódico The Alarm. La ejecución de él, acusado de haber conspirado en la famosa matanza de Haymarket, sólo la convenció para radicalizar aún más su discurso a favor de los derechos obreros. Participó en la fundación del sindicato Industrial Workers of the World y hasta su muerte fue arrestada muchas veces por dar discursos públicos o repartir literatura anarquista.
“Oh miseria, he bebido de tu copa de pena hasta los posos. Pero sigo siendo una rebelde”.
Rosa Parks (1913-2005)
A veces, un gesto muy pequeño puede inflamar las conciencias de todo un país. El 1 de diciembre de 1955 Rosa Parks hizo uno de esos gestos. No se levantó de su asiento del autobús cuando un pasajero blanco se lo requirió. Estaba violando la ley de segregación racial del estado de Alabama, y fue llevada a juicio por ello junto con otras mujeres que por aquel entonces habían empezado a rebelarse. Por el camino se convirtió en uno de los grandes símbolos de la lucha por los Derechos Civiles, colaborando con líderes del movimiento como Edgard Nixon o Martin Luther King, y trabajando durante años tanto para la NAACP como para los Panteras Negras.
“La gente dice que no me levanté del asiento sólo porque estaba cansada. Eso no es cierto, si estaba cansada de algo, era de rendirme”.
Maya Angelou (1928-2014)
La vida de Marguerite Annie Johnson fue un tumulto. En los 86 años que pisó la tierra le dio tiempo de ser poeta, cantante, bailarina, activista y actriz, publicar discos, escribir tres libros de ensayos, vivir en California, Nueva York, El Cairo o Accra y hacerse amiga íntima de Malcolm X, Martin Luther King y Oprah Winfrey. No nos extraña que acabara escribiendo hasta 7 autobiografías. En sus obras literarias trató temas como la desigualdad racial, la libertad,el amor, la identidad o la familia.
“Me encanta ver cómo una chica joven coge el mundo por las solapas. La vida es una perra. Tienes que salir ahí fuera y patearle bien el culo”.
Assata Shakur (1947)
Nació Joanne Chesimard, pero cuando se afilió al Black Panther Liberation Army cambió su nombre por el de Assata Olugbala Shakur. Ha sido una importante activista por los derechos humanos la mayor parte de su vida. En 1973 fue acusada del asesinato de un policía de Nueva Jersey y condenada a 26 años de prisión. Después de fugarse, acabó en Cuba donde reside desde 1984. En 2013 el FBI la situó en la lista de los terroristas más buscados y puso precio a su cabeza: 1 millón de dólares. Aunque ella ha reclamado infatigablemente su inocencia, y ya tiene 67 años, su condición legal actual es dudosa. Se declara “una esclava fugitiva del siglo XX”. Y sí, era medio tía del fallecido rapero Tupac Shakur.
“He declarado la guerra a los ricos que prosperan en nuestra pobreza, los políticos que nos mienten con una sonrisa en la cara, y todos los robots sin mente ni corazón que los protegen a ellos y a su propiedad”.
Angela Davis (1944)
Como Rosa Parks, Angela también nació en Alabama. Creció en un barrio llamado Dynamite Hill, conocido por sus conflictos raciales. Aquel nombre explosivo fue premonitorio. Tras formarse en filosofía en Nueva York, Frankfurt y París, volvió a Estados Unidos para ser profesora en la UCLA, miembro del Partido Comunista y colaboradora de los Panteras Negras. Tan peligrosas amistades le llevaron a ser involucrada en un asesinato que no cometió y a pasar más de un año en la cárcel en 1970, hasta que la presión popular obligó a cambiar el veredicto. Desde entonces no ha parado de viajar, escribir, dar clases, y ofrecer conferencias, siempre desde el apoyo a la izquierda radical.
“La revolución es una cosa seria. Lo más serio en la vida de un revolucionario. Cuando uno se compromete, debe ser para toda la vida”.
Hasta sus compañeros de revolución quisieron silenciarlas. Pero su grito era demasiado fuerte y llega hasta nosotros

martes, 7 de abril de 2015

Gabriela Mistral, Nobel sariduna

Gabriela Mistral: dame la mano y danzaremos

Se cumplen 126 años del nacimiento de la única escritora iberoamericana galardonada con el Nóbel de Literatura hasta la fecha
LA VOZ Redacción, 07 de abril de 2015. Actualizado a las 18:44 h.
Hace 126 años nacía en Vicuña, Provincia de Elqui, Región de Coquimbo (Chile), Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, mujer que pasaría a la historia de las letras bajo el seudónimo de Gabriela Mistral, única latinoamericana premiada con el Premio Nobel de Literatura, galardón con el que fue distinguida en 1945, el mismo año en el que el mundo ponía el punto final a seis años de la barbarie que supuso la II Segunda Guerra Mundial.
Gabriela Mistral tomó su nombre artístico de sus dos grande pasiones: la naturaleza y la poesía. Ella misma contó que nació de la admiración que sentía por el autor de Mireya, Federico Mistral. También por el viento, el mistral, que azotaba los campos y barría las nubes al sur de Francia, tal y como recoge Francisco Fernández del Riego en un artículo publicado en las páginas de La Voz.
Gabriela Mistral fue la hija de un profesor, que a pesar de haber abandonado el hogar cuando ella solo tenía tres años, Mistral lo defendió, e incluso confesó que unos versos que encontró en un «papelito» firmados por él despertaron su «pasión poética».
En 1904 Gabriela Mistral empezó a trabajar como profesora en la Escuela de la Compañía Baja en La Serena y a publicar artículos, en calidad de colaboradora, en los diario locales El Coquimbo y La Voz de Elqui. Cuatro años más tarde se dedicó a la enseñanza en La Cantera, y después, en Los Cerrillos.
En 1914 logró su primer premio con Sonetos de la Muerte, que conquistó al jurado de los Juegos Florales, fecha desde la que empezó a utilizar el seudónimo de Gabriela Mistral. Tres años más tardeGabriela Mistral ya aparece dentro de Selva Chilena, la antología poética de Chile más importante hasta la fecha, aunque bajo el nombre de Lucila Godoy. Parece que la última vez que empleó el mismo. Desde entonces, no paró de conseguir galardones en el mundo de las letras.
La condición humilde de su familia le privó de haber estudiado magisterio, pero mediante una convalidación de sus conocimientos logró el título oficial de Profesora de Estado, y por tanto, la capacidad para dar clases en nivel de secundaria. Trasladada a Santiago, y oposición mediante, logró el puesto de directora del Liceo Nº 6 de la capital del país, aunque parece que no fue bien recibida por su «falta de estudios».
En 1923 fue contratada por el Gobierno de México para formar parte de un equipo que sentó las bases para una reforma universitaria en el país, modelo que medio siglo más tarde permanece vigente. Viajó por Europa y Estados Unidos interesándose por los distintos sistemas educativos. A su regreso a Chile,Gabriela Mistral tuvo que salir del país apresuradamente debido a la tensa e inestable situación política que se vivía. A partir de 1933 fue cónsul de su país en distintas ciudades, tanto europeas como de América Latina. También en Nueva York, en donde mantuvo una estrecha relación con la escritora estadounidense Doris Dana.
Gabriela Mistral falleció en 1957 a los 67 años. En su testamento ordenó que todo el dinero recaudado por las ventas de sus obras en América Latina debía destinarse a los niños más desfavorecidos de Montegrande, y la recaudación de las ventas en el resto del Mundo, en beneficio de los niños pobres del resto del país.
Desde junio de 1981 la imagen de Gabriela Mistral aparece en los billetes de 5.000 pesos chilenos. Este martes Google le dedica el doodlea la escritora chilena más celebrada de la historia. Y hasta el momento, la única que ha logrado el Nóbel de Literatura en lengua castellana.  

Dame la mano y danzaremos...

«Dame la mano y danzaremos, 
dame la mano y me amarás. 
Como una sola flor seremos, 
como una flor, y nada más. . .
El mismo verso cantaremos, 
al mismo paso bailarás. 
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.
Te llamas Rosa y yo Esperanza, 
pero tu nombre olvidarás, 
porque seremos una danza 
en la colina y nada más...»




sábado, 28 de marzo de 2015

Emakumeen historia

Historia de mujeres

Una de las fotografías expuestas en la muestra, que refleja la incorporación de la mujer al mundo laboral industrial. 

El Archivo Provincial rastrea dos siglos de presencia femenina en Alicante
Hay curiosos documentos como cartas de concesión de libertad fechadas en el S.XVIII
También certificados de limpieza de sangre para poder casar a la hija de un conde

La historia, escrita tradicionalmente por hombres, ha recogido en muy escasas ocasiones la presencia de mujeres, con excepción de las reinas y de algunos nombres que lograron destacar -con gran esfuerzo- en algún ámbito cultural.
Para contribuir a escribir el relato femenino a lo largo de los siglos, el Archivo Histórico Provincial de Alicante (AHPA) ha organizado la exposición "Historias de mujer: siglos XVIII-XX", que se podrá visitardurante marzo y el próximo abril.

Una típica escena social alicantina del S.XIX 
La muestra, inaugurada a principios de mes por la directora general de Cultura, Marta Alonso, presenta las fuentes sobre la mujer con las que cuenta el Archivo, así como una selección bibliográfica y cartelística de la colección de la Biblioteca de la Dona, que sirve como complemento para interpretar los documentos, a la que se suma la indumentaria de época cedida por el Centro de Cultura Tradicional Museo Escolar de Pusol de Elche.
La exposición plantea un recorrido a lo largo de los dos últimos siglos donde analiza la situación de la mujer en el ámbito laboral, social y cultural. Además, en un último bloque monográfico, ofrece una selección gráfico-bibliográfica de la Biblioteca de la Dona.
En el apartado cultural, el análisis de las firmas de mujeres en protocolos notariales permiten, por ejemplo, comprender su progresiva alfabetización. También hay libros de registro de títulos administrativos de maestras, expedientes procesales de mujeres durante las primeras épocas del franquismo, documentación de las actividades realizadas entre 1940 y 1974 por la Sección Femenina de la Falange Española o archivos fotográficos sobre escuelas unitarias de niños y niñas, promovidas por la Ley General de Educación de 1970. Así, hasta llegar hasta finales del siglo XX, caracterizada por la activa preocupación en este periodo, por la formación de las mujeres. Esto se observa a través de las autorizaciones administrativas de conferencias y de charlas diversas concedidas por el Gobierno Civil, que también muestran el acceso en igualdad estadística con los hombres a los estudios universitarios superiores.

Imagen de la exposición. 
En el terreno laboral, hay documentos en esta muestra que reflejan una dramática realidad: la esclavitud en el siglo XVIII, presente en formas de cartas de libertad. Además, en aquella época, las únicas mujeres que figuran con una profesión en las escrituras notariales sonsirvientas o amas de servicio. Poco a poco, se van viendo cambios. En el siglo XIX hay expedientes administrativos de las maestras nacionales, una profesión que se convertiría en tradicional para ellas, junto con otras como las dematrona. La incorporación femenina que promovió el desarrollo industrial, en el siglo XX, se puede interpretar a través deexpedientes penitenciarios, en los que ya aparecen profesiones como los de zapateras, jugueteras, metalúrgicas, cortadoras, aparadoras, telefonistas, peinadoras, modistas, sastresas...También se aprecia la incipiente actividad de la mujer en el mundo empresarial en los libros de registros de contribuyentes, así como su aterrizaje en el espacio público, en la administración o la política. La información sobre este último aspecto lo aporta, por ejemplo, el fondo de la Junta Electoral Provincial.
Otro escenario de estudio es la situación de las mujeres en la sociedad fuertemente patriarcal anterior al siglo XIX, con cartas de recibos de dote, escrituras notariales sobre conventos femeninos (la opción escogida por muchas hijas de la baja nobleza o la burguesía alicantina) o documentos tan curiosos como la acreditación del Conde de Casa Roja de la limpieza de sangre de su hija María Luisa Rojas, con el fin de que pueda contraer matrimonio.