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sábado, 25 de abril de 2015

Maitasuna, edo lan ez ordaindua

El Patriarcado del Salario: “Lo que llaman amor, nosotras lo llamamos trabajo no pagado”

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Conversaciones con Silvia Federici (I/II)
Por Gladys Tzul Tzul[1]
Silvia Federici. Teórica y militante feminista italiana. Autora de Calibán y la Bruja (Pez en el Árbol, 2013); la Revolución Feminista Inacabada (Calpulli, 2013); la Revolución en Punto Cero (Traficantes de Sueños, 2013). Federici participó y acompañó luchas de las mujeres por la defensa de las tierras comunales en Nigeria; en los años setenta realizó una campaña por el salario al trabajo doméstico. Sus reflexiones abordan de manera histórica las luchas políticas de las mujeres por producir lo común, con una fértil mirada sobre la reproducción de la vida. En esta conversación que sostuvimos en Puebla, México, nos presenta elementos teóricos para interpretar de manera más amplia el funcionamiento de lo que ella llama el patriarcado del salario. La conversa nos dota de una serie de detalles de la historia del capitalismo que sirven para comprender nuestras luchas.
GTT. Tú has reflexionado sobre las distintas formas de explotación de las mujeres, por ejemplo nombras Patriarcado del salario como una forma específica de dominación, ¿puedes hablarnos sobre ello?
  1. El patriarcado es una institución muy larga y no ha sido universal. Debemos de rechazar esa afirmación que dice que las mujeres siempre han sido oprimidas, primero porque en muchas comunidades las mujeres tenían poder. 2 mil años atrás había formas de matriarcado, yo no puedo aclarar ampliamente como se establecía un matriarcado, pero es importante comprender que la historia ha sido destruida. La idea es entender que el patriarcado ha tenido formas diferentes, las relaciones no se estructuran de la misma manera en todos los sistemas sociales; también el patriarcado no se transmite automáticamente, no es un asunto que continua de forma natural y automática de un siglo a otro, de una sociedad a otra. Las investigaciones históricas han demostrado que con el desarrollo del capitalismo, es decir con el paso del feudalismo al capitalismo, hubo un pasaje violento, porque el desarrollo del capitalismo fue como la contrarrevolución en un momento de crisis del feudalismo. El capitalismo dio una nueva fundación a las relaciones patriarcales; el capitalismo se ha apropiado de los elementos de la relación patriarcal del feudalismo, pero lo ha transformado y ha dado nuevas funciones para sus fines sociales y económicas. Por ejemplo, una diferencia muy grande entre el patriarcado del feudalismo y el patriarcado del capitalismo, es que en el primero, para las mujeres prevalecía un sistema de uso comunitario de las tierras, es decir, las mujeres y los hombres usaban las tierras. En Europa por ejemplo, las mujeres no fueron dependientes económicamente de los hombres, su alimentación no dependía de los hombres. Tampoco en la sociedad feudal estaba la diferencia del tipo de poder entre hombres y mujeres, que en la sociedad capitalista se generó. La relación desigual de poder entre hombres y mujeres en el feudalismo no tenía raíces materiales. La diferenciación venía, por nombrar dos casos, de la formas del uso de la violencia, porque los hombres hacían parte de los ejércitos del poder feudal, los hombres componían los ejércitos y las mujeres no; otro caso es el de la diferencia de poder que estaba justificada en la religión, pues ésta tenía una función de diferenciación. Todos los sistemas sociales que han explotado el trabajo humano, han explotado a las mujeres en una medida particular, porque las mujeres son las que producen trabajadores, cuando hay un sistema social que explota el trabajo humano, éste cerca e intenta controlar el cuerpo de las mujeres, porque el cuerpo de las mujeres genera riqueza, mano de obra, cocinan. El capitalismo es una forma de explotación específico que tiene relaciones diferentes.
GTT. Podrías explicarnos más sobre las diferencias entre el sistema de explotación capitalista y el sistema de explotación feudal.
  1. Una primera diferencia es que el capitalismo es el primer sistema social que funda su riqueza y su acumulación sobre el trabajo humano. Todos los sistemas de explotación precedentes, siempre han visto la riqueza no como trabajo humano, sino como tierra, bosques. El trabajo humano era importante para construir, crear, cultivar. Pero la riqueza fue conceptualizada por la riqueza material. Con el capitalismo cambia.
GTT. ¿Cambia la noción de riqueza?

  1. Si, cambia la concepción de la riqueza social. Esto lo dicen los primeros economistas del capitalismo, dicen que la riqueza no es la tierra, la riqueza es el trabajo humano. Entonces comienza con el capitalismo una concepción del trabajo humano nueva, como algo que se puede intensificar, que se puede desarrollar, que puede tener nuevas formas de productividad, así como se cultivaba la tierra, así se cultiva el trabajo humano. El objetivo era medir cuanta fuerza de trabajo había. Es por esto, que en el desarrollo del capitalismo en su primera fase, lo que puede verse es una acumulación inmensa de trabajo humano, se ve esclavitud, millones y millones de personas traficadas para el trabajo esclavo. Segundo, la colonización es un evento que ha dado a los europeos el control de millones de personas, de trabajadores de las nuevas tierras que invade. Es en estas condiciones en que se comienza a usar la pena de muerte para prohibir a las mujeres que usen anticonceptivos o se persigue a las que abortan. Comienza una intervención directa para apropiarse del cuerpo de las mujeres. Por eso se habla de las mujeres como máquinas productoras de trabajadores. Eso yo lo pongo en contextos de esta hambre de trabajo que el capitalismo tiene. Esto promueve formas diferentes de patriarcado y por ello nuevas formas de relaciones sociales comienzan a conformarse, porque hay un control del Estado sobre el cuerpo de las mujeres; se inicia un control de la procreación y del trabajo de la reproducción. Las mujeres deben de procrear trabajadores y cuidarlos todos los días y deben hacerlo en condición invisible, en condiciones no pagadas, porque de ésta manera se reproducen de una forma muy barata. El capital puede tomar toda la riqueza que los trabajadores producen, pueden tomar toda la riqueza porque las mujeres producen trabajadores casi gratis.

GTT. ¿Y aquí es donde el salario produce una forma de patriarcado?

  1. En este sistema el Estado y el capital, controlan el cuerpo de las mujeres y se apropian de su trabajo a través del sistema del salario. El sistema del salario no solamente controla el trabajo de los asalariados, porque si lo pensamos como una relación, éste moviliza a dos trabajadores; con un salario se moviliza al hombre y la mujer que lo reproduce, le pagan a uno, pero trabajan dos. Entonces moviliza una gran cantidad de trabajo no pagado. El salario amplía la explotación, porque no solamente toma el trabajo del hombre que está en la fábrica o en la oficina, sino que también el trabajo de la mujer que lo reproduce diariamente, la que cocina, la que cría a los hijos. El capital acumula, porque hay mujeres que trabajan por casi nada, no completamente para nada, porque de la mujer comen, etc. Con el salario se puede controlar directamente el trabajo de las mujeres a través del sistema de la familia y el matrimonio. El matrimonio es un sistema fundamentalmente laboral, es el medio por el cual el capitalismo hace trabajar a las mujeres para que reproduzcan su fuerza de trabajo obrero. El salario es la medida para conformar la familia, porque es ahí donde se obliga a las mujeres a reproducir trabajadores. Yo creo que cuando se ve esto se comprende por qué se puede hablar de un patriarcado del salario, porque el salario toma el trabajo de la mujer y también la controla a ella. El hombre se convierte en el delegado, porque el capital y el Estado delegan en el trabajador el poder de controlar y golpear las mujeres si no cumplen con esa función. Así como los señores que dominaban las plantaciones tenían a los supervisores que controlaban el trabajo de los empleados, se puede decir que los hombres controlan  a las mujeres.
GTT. ¿Qué formas cobra este tipo de control, además de los que ya nos has   comentado?

  1. Todo esto se hace invisible por lo que se llama amor. El capitalismo también se ha apropiado y ha manipulado la búsqueda de amor, de afectividad y de solidaridad entre todos los seres humanos; lo han deformado, usándolo como una medida para extraer trabajo no pagado. Por eso yo escribí. “Eso que llaman amor, nosotras lo llamamos trabajo no pagado”.
GTT. ¿Le dicen amor al trabajo no pagado?

  1. Si porque en la familia se dice amor,  dicen que por amor se limpia y se cocina, que todo se hace por amor. Confunden amor con un servicio personal. El amor es un sistema que obligaba a muchas mujeres que no tenían posibilidades de sobrevivencia y el matrimonio era como tomar un empleo. Por mucho años, hasta la generación de mi madre, ocurría que si no te casabas ¿Qué harías? Pobrecilla, porque estás sola, muchas veces estabas en la casa de tu hermana que si estaba casada y ella ayudaba, porque es muy difícil tener un empleo y si se tenía un empleo no podías tener una vida social. Esas mujeres que no se casaban eran consideradas como desdichadas, por eso muchas mujeres compiten entre ellas por un hombre bello y con un buen salario. Por eso tu mamá te prepara, te orienta para arreglarte, que no salgas despeinada a la calle, que siempre estés de buen humor y que aprendas a hacer labores domésticas. Mi madre me amenazaba: “Si tu continuas así, ningún hombre se va a casar contigo” porque se sabe que casarse significa obedecer, hacer trabajo domésticos y si tú eres una buena mujer, él va a mantenerte, él te va a dar una posición social. Pero en el matrimonio un hombre te puede golpear y lo que van a decir, es que lo tienes merecido porque seguramente no lo obedeciste, porque no hiciste el amor cuando él lo quería. En el matrimonio se presume que él compra tu cuerpo y que siempre tienes que estar a su disposición. A todo esto muchas luchas feministas han dicho que ni el hombre, ni el matrimonio tienen derecho absoluto a tu cuerpo. Si tú dices que no, es no.
GTT. Es interesante hacer una revisión del amor romántico por este mundo de la reproducción.

  1. ¡Ah! el amor romántico donde las vidas se funden, pero se funden en la voluntad del hombre. Yo quiero escribir un libro sobre el amor y la sexualidad. La causa de tanta pena de las mujeres y su sentido de valor depende de si estas o no casada, si un hombre te quiere o no te quiere. Yo he visto muchas veces, que aunque a un hombre no lo aman tanto, cuando acaban las relaciones, las mujeres se sienten desvalorizadas y con penas. Por eso quiero escribir ese libro, no sé si con eso se puede hacer la revolución pero con eso se puede aliviar la pena. Un asunto que no quiero olvidar es que el sistema del salario crea la familia como una formación social jerárquica, donde el hombre es el patrón, el representante del Estado y la mujer debe ser sometida, puede ser obligada a hacer todo el trabajo de reproducción. Entonces el salario crea una división, porque con la creación de la división sexual del trabajo crea una división que rompe el frente unido de la lucha. Por eso yo digo que es importante que los hombres comprendan que esa relación de poder   los destruye a ellos también. Si se comprende que un hombre colabora con el capital, cuando esté contento con ser el patrón de la familia, cuando se siente fuerte porque es superior a la mujer y puede golpearla o humillarla, él no sabe que refuerzan sus cadenas con respecto de la dominación, porque hace que no puedan luchar juntos hombres y mujeres. Es importante comprender que el conflicto que se produce en el trabajo asalariado y el trabajo no asalariado, crea una jerarquía laboral y se crea una naturalización de la explotación de la mujer. Por eso creen que el trabajo doméstico pertenece a la naturaleza de la mujer y contra eso es lo que hay que luchar. A veces se piensa que si se lucha contra el trabajo doméstico se es una mala mujer, que no ama a su marido, etcétera. Y no se trata de eso, el trabajo doméstico es un sistema de explotación que usa el amor, usa las relaciones entre hombres y mujeres.

lunes, 16 de marzo de 2015

El amor y los duelos

El amor no dura para siempre: acéptalo y elige el duelo corto

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Por Coral Herrera Gómez
El amor no es eterno, ni dura para siempre. Todo el mundo lo sabe, es una realidad constatable que la gente se junta y se separa en todo el planeta, y las estadísticas de divorcios y segundas y terceras nupcias nos lo demuestran: el amor empieza, cambia, se extingue, muta, evoluciona, o se estanca. A veces dura una noche, otras veces meses o años de nuestra vida: unas relaciones funcionan a las mil maravillas, otras mejoran con el tiempo, otras se deterioran, y otras, simplemente, no funcionan, o dejan de funcionar.
Sin embargo, y aunque lo tenemos muy claro en la teoría (el amor dura lo que dura), nos cuesta mucho separarnos de la gente a la que amamos. Nos duele en el alma si nuestro amor no es correspondido, o cuando nuestro amado o amada nos comunican que ya no quieren estar con nosotras. Todos sufrimos cuando se acaban etapas de nuestras vidas, pero hay gente que malgasta años de su vida hasta que logra aceptar la ruptura. Las claves de este sufrimiento horroroso están en nuestra cultura: vivimos en un mundo basado en la idea del éxito y el fracaso, el egoísmo y el egocentrismo, el miedo a la soledad, y además tenemos serias dificultades para aceptar la realidad tal cual es.
Los seres humanos posmodernos siempre estamos buscando escapar de la realidad cuando ésta no nos favorece, por eso nos encantan las películas, las novelas, las drogas, las fiestas, los videojuegos, y la magia. También es muy común, en estos tiempos que corren, que nos relacionemos con la realidad tratando de adaptarla a nuestras necesidades, con todas las dificultades y frustraciones que ello conlleva.
Negarse a asumir una ruptura sentimental, por ejemplo, es una empresa inútil, porque no sirve de mucho esforzarse en seguir con una relación con alguien que ya no quiere estar a nuestro lado. Por mucho que soñemos, la realidad sigue su transcurso, implacable, inevitablemente. Si nuestro amado o amada se está desenamorando de nosotras, poco podemos hacer para impedirlo: no sirve ponerse en plan guerrero, ni en modo servil, ni en modo víctima: nadie se queda al lado de alguien que no ama durante mucho tiempo, a no ser que le obliguen .
Ni aunque le pongamos toda nuestra energía y esfuerzo podremos lograrlo: los sentimientos y las emociones surgen y viven libres, y aunque podemos trabajar con nosotras mismas, no podemos modificar ni transformar las de los demás. Ni aunque seamos las mejores o los mejores manipuladores del mundo.
La gente que peor lo pasa ante las rupturas es la que tiene una escasa tolerancia a la frustración, es decir, gente a la que le cuesta mucho aceptar un “no”, un rechazo, un final. Como el amor no podemos comprarlo, y tampoco podemos mandar u obedecer sobre los sentimientos, las rupturas les generan mucha frustración e impotencia.
También lo pasan muy mal las personas que pasan mucho tiempo pensando e ideando el futuro, o las que se enfrentan al amor como una inversión a largo plazo: yo me entrego a ti y tú a cambio…., yo alimento el amor en nuestra pareja para que…
Y es que los romances y las parejas requieren de nosotras una gran cantidad de energía y tiempo, por eso si en el camino el proyecto se nos cae, sentimos que hemos perdido el tiempo inútilmente, como en cualquier otro proyecto en el que hemos invertido ilusión, recursos y horas de nuestras vidas.
Sin embargo, creo que sufriríamos menos si no considerásemos al amor como un proyecto con objetivos y metas que alcanzar. Para mí es un proceso en el que puedes disfrutar mientras dura, porque el futuro es impredecible y no tenemos ningún control sobre las emociones de las personas a las que amamos. Ni siquiera nosotras sabemos cómo van a ser nuestras propias emociones y sentimientos a mediano o largo plazo, ni podemos asegurar a nadie que jamás vamos a dejar de amarle, porque la vida da muchas vueltas y todo está en permanente cambio. Una cosa es que deseemos amar a la persona con la que estemos hasta el final de nuestras vidas y le juremos amor eterno ante el altar, y otra cosa es la realidad: las promesas románticas son eso, promesas de futuro que hacemos sin saber si realmente podremos amar a esa persona toda nuestra vida.
El proceso de aceptar el final de una relación puede ser muy corto, o muy largo: depende de nosotras, y de las herramientas que tenemos para asumir que las cosas son como son. Una de las técnicas para aprender a aceptar la realidad es disfrutarla en su máximo esplendor: las personas que disfrutan del presente con intensidad lo tienen más fácil para hacer frente a los finales, quizás porque no le piden nada al futuro.
Esta gente que vive el carpe diem también es más generosa para entender que las cosas empiezan y acaban, y por lo tanto agradecen más la oportunidad de vivir cosas bonitas con otra gente aunque sepan que el disfrute va a ser breve (una noche loca, una semana, o diez años…) También la gente que disfruta de su libertad y autonomía sufre menos. Las relaciones de dependencia son más dolorosas, especialmente aquella en la que los amantes se aíslan del mundo y no cultivan sus redes afectivas. Porque las rupturas les arrojan a la soledad completa, y en soledad es más difícil pasar el duelo: necesitamos a los demás siempre, tanto cuando estamos enamoradas, como cuando no lo estamos.
Se pasa mejor la ruptura cuando somos capaces de disfrutar del amor en sí, mientras dura, sin pedirle nada a cambio y sin proyectarlo hacia el futuro. Porque cuanto más mitificamos el amor y la gente, más nos decepcionamos con la vida, y más triste y aburrida nos parece nuestra cotidianidad.
Nuestro mundo está lleno de espejismos, de paraísos, de mitos que nos hacen soñar y navegar por otras realidades, por eso el choque con la realidad nos hace tanto daño, especialmente en la adolescencia, pero también durante nuestra vida de adultas. Cuando la distancia entre la realidad y nuestros deseos es demasiado grande, nuestro cerebro se cortocircuita, y por eso somos víctimas de tremendos sufrimientos psicológicos y emocionales de los que nos cuesta mucho recuperarnos.
Vivimos en una cultura individualista basada en el egoísmo: por eso nos cuesta aceptar que ya no nos quieren, o que no nos quieren como nosotras queremos. Se nos baja la autoestima y nos invaden sentimientos contradictorios y negativos (culpa, pena, rabia, confusión, victimización, desesperanza, desilusión, odio, envidia, deseos de venganza…) que alargan y complican el duelo por una ruptura. Porque supone no solo lidiar con la realidad, sino batallar con nosotras mismas también. Y ahí se nos va mucha energía…
El único modo de liberarnos de este dolor sería trabajar con la generosidad, es decir, ser generosa con la gente para que se sientan libres de acompañarnos un ratito en el camino de la vida, y para que sigan su camino propio cuando lo deseen. No es fácil amar la libertad de los demás, porque en nuestra cultura solo se ensalza la defensa de la libertad propia, especialmente la de los varones. Pero es preciso intentarlo, al menos.
Como no nos enseñan a querernos ni en los principios ni en los finales, solemos creer que el desamor es el inicio del odio. Como no nos enseñan a decir adiós, resolvemos las rupturas con batallas románticas, creyendo que todos los finales tienen que ser trágicos. No sabemos despedirnos tampoco de nuestros seres queridos cuando mueren, ni de las etapas que vivimos, ni de las relaciones que nos hacen felices.
No nos enseñan a lidiar con el sufrimiento ni a resolver los conflictos sin violencia: a nuestra cultura le parece muy romántico que alguien sufra hasta la muerte por amor, por eso se ensalza tanto el suicidio romántico, el sacrificio romántico, y los “crímenes pasionales”. Nos enseñan a adueñarnos de los objetos y las personas a las que amamos, a sentir que son nuestras, y que lo son para siempre, y aprendemos en el camino barbaridades como que podemos castigar a nuestras propiedades si deciden dejarnos, y que es legítimo enojarse y portarse mal con la gente que nos deja de querer. No nos enseñan a aceptar lo positivo de los finales, ni pensarlos como principios de otras cosas, por eso vivimos dramas tremendos y apocalípticos.
Nos hacen creer que somos unos fracasados si no logramos los objetivos que nos proponemos, como si pudiésemos hacer todo lo que nos propongamos en la vida con un poquito de esfuerzo y de tesón (enamorar a alguien o que te toque la lotería no son ejemplos, precisamente, de lo que somos capaces de hacer, pues en absoluto depende de nosotras).
Sufriríamos menos si aprendiésemos desde la infancia que todo cambia permanentemente, que nosotras también cambiamos, que las plantas florecen y se marchitan en un eterno proceso de vida y muerte, que en la vida unas puertas se cierran y otras se abren, y que lo mejor es afrontar los cambios con curiosidad, con valentía, y alegría.
Lo mismo que el amor no dura para siempre, los duelos tampoco. Sabemos que el tiempo todo lo cura, por eso siempre es mejor vivir los duelos cuanto más cortos mejor. Si al final vamos a olvidar y a recuperarnos, mejor que sea pronto y nos ahorramos meses o años de sufrimiento. Es una cuestión de sensatez y sentido práctico: la vida es muy corta para andar con duelos largos e interminables que no nos dejan disfrutar de otras cosas.
En las escuelas no solo nos deberían enseñar a hacer los duelos cortos y a decir adiós con alegría a la gente que amamos, sino también a amar la libertad de los demás para unirse a nosotras en el camino, o para alejarse y seguir el suyo propio. No hay mayor tesoro que saber que cuando alguien nos ama se siente libre, que cuando alguien nos compaña lo hace libremente, que nada le obliga a estar con nosotras y que por eso si está aquí y ahora, es porque realmente lo desea. Y al revés: también es maravilloso poder unirme y separarme cuando yo quiera, sin sentirme coaccionada o atrapada, sin ser castigada cuando ya no deseo acompañar o ser acompañada por mi amante.
Para poder separarnos con amor, tenemos que sacar lo mejor de nosotras mismas: terminar las relaciones con un inmenso abrazo de agradecimiento por el tiempo que hemos pasado juntos, y ahorrarnos el drama infernal en el que se convierten generalmente las despedidas románticas. Las rupturas cariñosas tienen la ventaja de que si terminamos bien una relación, es más fácil mirar con optimismo hacia delante.
Separándonos con amor, además, podremos disfrutar de otra manera de esa persona que ya no es nuestra pareja, pero a la que queremos porque hemos compartido muchos momentos hermosos. De hecho, yo creo que cuando has amado intensamente a alguien, puedes seguir queriéndole el tiempo que quieras, aunque cada uno escoja caminos muy distintos. Al fin y al cabo, ni la distancia ni la muerte nos impiden seguir queriendo a alguien para toda la vida. El romanticismo es otra cosa, y puede ser eliminado para construir una relación de cariño y amistad. Sólo hay que trabajárselo un poquito, y ser realistas en nuestra forma de entender y practicar el amor.
Si nos separamos con amor, además, la sensación de pérdida no es tan tremenda: una cosa es romper una relación sentimental con alguien, y otra cosa es no volver a verla jamás, sin duda mucho más doloroso que lo primero. Podemos seguir disfrutando de la gente aunque ya no nos amen pasionalmente, y construir un nuevo tipo de relación basado en la amistad o el compañerismo. Cuando dejamos irse a los demás sin asediarlos con batallas de odio, es más fácil quererse bien para toda la vida, sin las complicaciones de la vinculación romántica.
Porque aunque el amor romántico no dura para siempre, puede transformarse, reciclarse, mutar y convertirse en una relación bonita. Y también puede, sencillamente, apagarse, sin más. Y no pasa nada.
Sólo hay que saber cuándo es el momento de romper (para no hacerse daño mutuamente, para no sufrir inútilmente), quedarse con la maravilla de haberlo podido vivir bonito mientras ha durado, y pedir ayuda para superar el duelo, porque solas no podemos. Dejar ir a la persona que amamos suena muy lindo, pero no es nada fácil: necesitamos herramientas para superar el apego y para trabajarnos los cientos de miedos que nos poseen cuando termina una etapa de nuestras vidas (miedo a no enamorarnos de nuevo jamás, a que nadie se enamore de nosotras, a que no podamos vivir sin nuestro ser amado aunque lo intentemos…).
Para poder construir herramientas, necesitamos (aunque nos cueste mucho) pedir ayuda en nuestro entorno o a profesionales que nos guíen en el duelo, porque nadie nos enseñó a gestionar las rupturas cuando éramos niñas. Los duelos se pasan siempre mejor en compañía que a solas: con más mujeres podemos empoderarnos y desaprender colectivamente, aprender a hacer autocrítica amorosa, aprender a querernos más a nosotras mismas, a disfrutar de la soltería, a distinguir y valorar lo que es importante en la vida, y lo que no lo es. Es más fácil trabajarse lo romántico con compañeras diversas con las que poder hablar, sentirnos escuchadas sin miedo a ser juzgadas.
Solas no podemos: no somos super mujeres, somos personas de carne y hueso. Por eso es tan enriquecedor juntarse para trabajarse lo romántico, para compartir duelos, para acortarlos, para regarlos de risas y humor. Para escuchar otros puntos de vista, aprender a reírnos de nosotras mismas, o concedernos otra oportunidad para ser felices…
Y es que, como decía mi abuela, no hay mal que por bien no venga, y mejor soltera que mal acompañada. Como dice mi madre, no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista. Como decía Mercedes Sosa, todo cambia, y como dijo Chavela Vargas, nadie muere de amor, ni por exceso, ni por defecto. Afortunadamente.
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sábado, 14 de febrero de 2015

Maitasun erromantikoa

Maitasun erromantikoaren mitoak


Bikotekiderik gabe ez zara inor; jeloskortasuna maitasunaren adierazle bikaina da; bikoteko maitasuna   bermatzeko dena eman behar da… Mezu sinesgaitzak dirudite, baina egunerokoan horien zantzuak atzematea erraza da.
Otsailaren 14 San Valentin eguna da, munduko bazter ugaritan bikote maiteminduek elkarri maitasuna adierazteko egun komertzial paregabea. Ondorengo esaldietan ez dituzu opariak egiteko gomendioak aurkituko, maitasun erromantikoaren mitoak baizik. Norbaitek esan dezake mito horiek gaindituta ditugula oro har. Alabaina, denbora tarte txikian Nafarroan eta Espainiako Estatuan gazteen artean inkesta egin dute eta emaitzek erakutsi dute mito horiek bizi-bizirik daudela.

 18 mito maitasun erromantikoaz
Maitasuna ahalguztiduna da.
Gatazka normaltzat hartzen da.
Maitasunak bi mutur erakartzen ditu eta, hari esker hobeto ulertzen dute elkar.
Maitasuna eta gaizki tratatzea bateragarriak dira.
“Egiazko” maitasunak dena barkatzen du, dena jasan dezake.
Laranja erdiaren mitoa.
Osagarriak garenaren mitoa.
Arrazoiketa emozionala.
Bizitzan, “egiazko” maitasun bakarra dago.
Pasioa betierekoa da.
Bikotekidea lortu eta bizitzaren erdigunean bikotearen maitasuna ezarri.
Maitasunak zoriontasuna bazter guztietara zabaltzeko gaitasuna du.
Dena eman behar da.
Maitasunak norberaren nortasuna albo batera uztea eskatzen du.
Maitatzen baduzu intimitateari uko egin behar diozu.
Ezkontzaren mitoa.
Jelosiaren mitoa.
Leialtasunaren eta beste inorena izan ezin duzunaren mitoa.

Lerrook lehorregiak badira, hona mito horietako batzuk garatuago:
Amodio unibertsala: Pertsona guztiak bizi eta maite dute era berean, berdin da non dauden, nor diren. Horrela ulertzen da pertsona guztientzako den amodio unibertsal hau.
Arima bikia: Neskek eta mutilek beti gogo eta behar berberak dituzte. “Zu gabe ez naiz ezer” tankerako esaldiek indartzen eta elikatzen dute mito hau.
Laranja erdia: Pertsonak izaki osagabeak gara, eta beraz, beste pertsona bat, bikotekidea, behar dugu osoak izateko eta horrela zoriontsu izateko.
“Apoa eta printzea”: Neska baldintza gabekoa izanda eta duen maitatzeko ahalmen handiari esker, mutila bere maitale bihur dezake mito honen arabera, mutil itsusia (apoa) mutil ederra bihurtuz (printzea).
“Maiteago zaituenak negarraraziko zaitu”: Oinazea amodio-lotura indartzeko ulertzen du mito honek. Mito hau oso ohikoa da literaturan eta zineman. Adibide on bat da “Romeo eta Julieta” .

ONINTZE IRURETA AZKUNE

Maitasun erromantikoa




Otsailak 14, SAN VALENTIN edo maitasun erromantikoa

                                                     14 de Febrero, SAN VALENTIN 

o el MITO DEL  AMOR ROMANTICO
    

   Estas 14 feministas tienen    algo que decirte sobre el amor

     
Post 486 - Estas 14 feministas tienen algo qué decirte sobre el amor
 El amor romántico ha sido y sigue siendo uno de los temas de los que más hablan y escriben feministas del mundo entero. Ya sean africanas, europeas, afroamericanas o latinoamericanas, todas ellas son conscientes de la importancia de romper con los mitos románticos para luchar contra la violencia de género.
Estas 14 frases son de feministas que tienen algo importante que decirte sobre el amor, la pareja y el matrimonio.
1. «El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal».
(Simone de Beauvoir)
 2. «“Por amor” aguantamos insultos, violencia, desprecio. Somos capaces de humillarnos “por amor”, y a la vez de presumir de nuestra intensa capacidad de amar. “Por amor” nos sacrificamos, nos dejamos anular, perdemos nuestra libertad, perdemos nuestras redes sociales y afectivas. “Por amor” abandonamos nuestros sueños y metas, “por amor” competimos con otras mujeres y nos enemistamos para siempre, “por amor” lo dejamos todo… Por eso este “amor” no es amor. Es dependencia, es necesidad, es miedo a la soledad, es masoquismo, es fantasía mitificada, pero no es amor».
(Coral Herrera Gómez)
3. «En el amor seguimos siendo muy idealistas. Somos supermodernas, con todos los elementos de la modernidad -pensamiento crítico, principio de realidad, análisis concreto-, pero en el amor nos perdemos, y seguimos queriendo amar y que nos amen según los mitos tradicionales, universales y eternos que han alimentado nuestras fantasías».
(Marcela Lagarde)
4. «El amor ha sido el opio de las mujeres, como la religión el de las masas. Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban».
(Kate Millet)
 5. «Como soy una mujer, se espera que yo quiera casarme, se espera que en todas las decisiones de mi vida siempre tenga en mente que el matrimonio es lo más importante. El matrimonio puede ser una fuente de alegría, amor y apoyo mutuo pero ¿por qué se enseña a las chicas a que deseen casarse y no se enseña lo mismo a los chicos?».
(Chimamanda Ngozi Adichie)
 6. «Cada una de nosotras ha estado tan hambrienta de amor por tanto tiempo que queremos creer que el amor, una vez que lo hayamos encontrado, será todopoderoso».
(Audre Lorde)
7. «Nunca ofrezcas tu corazón a alguien que come corazones, alguien que cree que la carne de corazón es deliciosa y no rara, alguien que succiona los líquidos gota a gota y que, con el mentón ensangrentado, te sonríe».
 (Alice Walker)
8. «Si las mujeres pudieran contemplar con mayor serenidad la posibilidad de una vida sin pareja, sin sentirse por ello solas o fracasadas, o con una pareja mujer, sin sentirse por ello abyectas y rechazadas, no aguantarían tanto la violencia de los machos».
(Itziar Ziga)
9. «No voy a decir que haya que suprimir el amor de nuestra vida, sino que hay que introducir otras cosas en ella, para equilibrarlo. La gente dice que el amor es lo más importante de la vida, pero yo no estoy de acuerdo. Creo que la libertad es muy importante, así como la justicia, la solidaridad… Puede que el amor sea una de las cosas más importantes, pero no la única, ni la principal».
(Mari Luz Esteban)
 10. «Es muy común que las mujeres piensen que soportar el maltrato y la crueldad y luego perdonar y olvidar es una muestra de compromiso y amor. Pero cuando amamos bien sabemos que la única respuesta sana y amorosa al abuso es alejarnos de quien nos hace daño».
(Bell Hooks)
11. «Es más fácil vivir a través de alguien más que convertirte en una persona completa tú misma».
(Betty Friedan)
12. «Para entender cómo funciona cualquier sociedad debemos entender la relación entre los hombres y las mujeres».
(Angela Davis)
13. «Tú piensas que si él no te ama entonces tú no vales nada. Piensas que si él ya no te quiere él tiene razón, crees que su opinión sobre ti debe ser correcta. Piensas que si él te desecha es porque eres basura. Tú piensas que él te pertenece a ti porque tú sientes que le perteneces a él. No. “Pertenecer” es una mala palabra, especialmente cuando la usas con alguien que amas. El amor no debería ser así».
(Toni Morrison)
14 «Amar demasiado no significa amar a demasiados hombres, ni enamorarse con demasiada frecuencia, ni sentir un amor genuino demasiado profundo por otro ser. En verdad, significa obsesionarse por un hombre y llamar a esa obsesión “amor”, permitiendo que esta controle nuestras emociones y gran parte de nuestra conducta y, si bien comprendemos que ejerce una influencia negativa sobre nuestra salud y nuestro bienestar, nos sentimos incapaces de librarnos de ella. Significa medir nuestro amor por la profundidad de nuestro tormento».
(Robin Norwood)