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domingo, 15 de noviembre de 2015

Guía ‘Abrazar la Diversidad’

Guía ‘Abrazar la Diversidad’

Portada Guía 'Abrazar la Diversidad'
Portada Guía ‘Abrazar la Diversidad’
El pasado lunes, día 19 de octubre de 2015, tuvo lugar la presentación oficial de la Guía “Abrazar la Diversidad: propuestas para una educación libre de acoso homofóbico y transfóbico”, publicada por el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades y coordinada por el profesor universitario José Ignacio Pichardo Galán.
Tuve la inmensa suerte de ser invitada a la Mesa de Buenas Prácticas Docentes y de compartir espacio y experiencias con compañeras y compañeros como Ángela Molina (directora del CEIP Andalucía de Sevilla), Joaquín Álvarez (responsable de la Tutoría LGBT del IES Duque de Rivas de Madrid), Víctor Parral (del IES Marjana de Chiva, Valencia) y yo misma, Kika Fumero (profesora del IES Cabo Blanco y administradora delblog Diversidad y Coeducación).
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La jornada se centró en el presentación de resultados del estudio que ha llevado a cabo elInstituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades sobre el acoso homofóbico y transfóbico en las aulas, para el que se ha contado con una financiación de la Comisión Europea en el marco del proyecto CORE: Conociendo la discriminación, reconociendo la Diversidad y que ha contado también con la colaboración del Ministerio de Educación Cultura y Deporte, a través del Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (CNIIE).
El estudio ha sido elaborado por un equipo multidisciplinar de investigadoras e investigadores especializados en el campo de los estudios sobre LGBT, dirigido – como ya he dicho antes- por D. José Ignacio Pichardo, Profesor de Antropología Social de la Universidad Complutense de Madrid.
Aquí les dejo la Guía Abrazar la Diversidad para que se la puedan descargar: bien  a través de Descárgate la Guía ‘Abrazar la Diversidad’ o bien a través de nuestro SlideShare que facilitamos a continuación. El formato (en pdf) es interactivo y permite movernos a través de sus distintos apartados independientemente de la página en la que estemos. Un excelente trabajo altamente recomendable para quienes trabajamos día a día por la diversidad afectivo-sexual en las aulas y en pro de la no discriminación por orientación sexual e identidad de género.

Medios de comunicación que se hicieron eco de la presentación:
Agradecer a J. Ignacio Pichardo la invitación, así como a cuantas personas hicieron posible mi presencia en el acto (mi compañero Luis García Sánchez y la directiva de mi centro, entre otras). Inmensamente agradecida también a Antonia López Valera por acompañarme en esta travesía.

domingo, 7 de junio de 2015

POLIAMOR

Crecí en una familia poliamorosa

                                   CRECÍ EN UNA FAMILIA POLIAMOROSA

Pocos símbolos culturales tienen tanto peso en la sociedad como el núcleo familiar "tradicional", ya sabes: dos progenitores heterosexuales, dos hijos, un perro y una bonita casa adosada. No me malinterpretéis, no hay nada de malo en ese modelo. Es solo que yo me crié en un entorno distinto.
Mis padres practican el poliamor, un término de origen medio griego, medio latín, con el que se designa a las relaciones sentimentales no monógamas y con el consentimiento de todos los miembros implicados. De pequeño vivía con mi padre, mi madre, el compañero de mi madre y, durante una temporada, la compañera del compañero de mi madre. Mi madre podía a llegar a tener hasta cuatro compañeros a la vez. Papá también tenía sus compañeras, así que me crié en una red interconectada de adultos que mantenían relaciones no excluyentes pero con compromisos que podían prolongarse durante años, incluso décadas.
La primera vez que me lo explicaron tendría unos ocho años. Mi hermano de cuatro años preguntó por qué James, el compañero de mi madre, pasaba tanto tiempo con nosotros.
"Porque le quiero", dijo mi madre, con toda naturalidad.
"Pues eso es bueno", respondió mi hermano, "porque yo también le quiero".
La verdad es que era así de sencillo. Visto en retrospectiva, lo que más me maravillaba de nuestra situación era lo abrumadoramente normal que parecía todo. Casi desearía que hubiera sido más emocionante. Haber sorprendido a mis padres en una orgía amenizada con anfetaminas, gente con el culo al aire, monjas y aves de corral. Pero no, la mía era una familia disfuncional como otra cualquiera.
Nunca le he reprochado a mis padres que tuvieran otros compañeros. Solíamos ir todos juntos al cine o a pasar las vacaciones en un barquito. El hecho de que hubiera más adultos de lo normal en casa se traducía en más amor y apoyo y más ojos que velaran por nosotros. Mi padre y James tampoco sentían celos mutuos, no existía esa presencia del macho alfa marcando sus dominios. Eran buenos amigos.
Recuerdo la primera vez que James me regañó. Tenía ocho años y sin darme cuenta me lancé corriendo al tráfico de la calle. James tiró de mí hacia la acera y me gritó por no haber mirado a derecha e izquierda. Recuerdo que pensé, Anda, así que este adulto también me puede disciplinar. No tardé en darme cuenta de que aquello quería decir que tenía un adulto más pendiente de mi seguridad, dispuesto a evitar que acabara aplastado por las ruedas de un coche, y que al fin y al cabo aquello era positivo.
Tuve suerte de vivir en un entorno relativamente agradable en casa, porque la escuela era una verdadera pesadilla. Era tartamudo y sentía especial predilección por las baladas de los ochenta: contarle a alguien cómo era mi familia habría supuesto ganarme una paliza por derecho. Una vez los matones del colegio (con un agudizado sentido del patriarcado) la tomaron con un chaval cuando se enteraron de que su padre era el que cuidaba de la casa. ¿Cómo se me ocurriría anunciar que mi madre tenía cuatro novios? Yo solo tenía un amigo (haber tenido más habría interferido en mi senda espiritual centrada en el estudio de las enciclopedias de Star Wars y en deleitarme con mis primeras incursiones en el onanismo), el único que estaba al corriente de mi peculiar familia, y cuando se lo conté, se limitó a encogerse de hombros.
Nuestra comunidad eclesial, sin embargo, sí que se enteró del acuerdo de mis padres. Vivíamos muy cerca de nuestra parroquia de la iglesia anglocatólica en el este de Londres y, aunque nunca mentimos acerca de la dinámica de mi familia, tampoco íbamos pregonándolo a los cuatro vientos. Nos referíamos a James como "un amigo de la familia", y durante un tiempo funcionó. Pero al final nos echaron. Alguien había estado investigando la página de LiveJournal de mi madre en internet y se propagó el rumor de que mi familia era poliamorosa.
La mayoría trataba de entenderlo, pero no todos eran capaces. Tal era el rechazo que sintió una familia en concreto que prohibieron a sus hijos jugar con nosotros. El asunto empeoró cuando alguien hizo una llamada a los servicios sociales, vinculando las relaciones poliamorosas con el abuso de menores, lo que provocó un goteo incesante de visitas de asistentes sociales a casa. Recuerdo perfectamente estar sentado en el suelo del salón, con mis muñecos de Robot Wars, Hypno-Disc en una mano, Sir Killalot en la otra, intentando convencerles de que mis padres no me estaban haciendo ningún daño.
Hoy en día, cuando menciono el hecho de que mis padres practican el poliamor, las reacciones oscilan entre la extrañeza y la admiración, aunque la mayoría reacciona positivamente. Otros se sienten amenazados, pero enseguida bajan la guardia cuando les aseguro que no pretendo criticar su relación monógama.
Haciendo balance, creo que mi educación en este entorno me ha hecho ser mejor persona. Tuve la oportunidad de hablar con adultos de procedencias muy dispares, ya fueran los compañeros de mis padres o los compañeros de los compañeros de mis padres. Viví con personas gais, heteros, bi, trans, con escritores, científicos, psicólogos, adoptados, bermudeños, hongkoneses, gente rica y gente que vivía de subsidios. Crecer en ese crisol contribuyó a ampliar mi perspectiva del mundo y a forjar mi personalidad.
Nunca he envidiado a mis amigos con padres monógamos. Había chicos que vivían con dos o un progenitor, o con padrastros, o con los abuelos o sus tías o tíos, así que lo mío no era tan raro. Supongo que no habrá mucha diferencia en el modo en que unos padres monógamos y unos poliamorosos pueden joder la vida a sus hijos. Los buenos padres lo son sin importar el número. Por suerte, los míos eran increíbles.
Tampoco creo que las relaciones poliamorosas sean mejores que las monógamas. Sencillamente, son distintas, pero me gustaría que no estuvieran tan estigmatizadas. Solo el 17 por ciento de las culturas humanas practican la monogamia estricta, mientras que el resto abraza una mezcla de relaciones. No existe la familia tradicional. En su libro Sex at Dawn, el escritor Christopher Ryan explica que la monogamia se remonta solo a la época de la revolución agrícola. Antes de ese punto, vivíamos en pequeñas comunidades que compartían sus propiedades (alimento, refugio, porras, abrigo, etc.). Tras la llegada de la revolución agrícola se desarrolló la monogamia, fruto de la preocupación por la perpetuación de la especie y la herencia de los bienes materiales. Según Ryan, la conducta romántica que el ser humano tiene en la actualidad tiene un carácter puritano innecesario, "se tienen una visión victoriana y anticuada de la sexualidad humana, en la que se vincula el deseo con los derechos de propiedad". El siglo XX presenció el regreso a nuestras raíces poliamorosas, consecuencia de la revolución sexual y el feminismo y, por extensión, de la mayor independencia económica de la mujer, y parece que la tendencia va a seguir creciendo.
Mucha gente me pregunta si el hecho de tener padres poliamorosos ha alterado mi forma de concebir el amor como adulto, y la respuesta no es sencilla. Haber crecido en un entorno poliamoroso me ha hecho percibir la monogamia como algo ajeno y antinatural. Es posible amar a más de un amigo o familiar a la vez, por lo que la idea de que solo se puede sentir amor por una única pareja resulta chocante. Ahora estoy en la veintena y tengo inclinación por tener varias compañeras (aunque quizá se deba más a la libido que a una convicción filosófica). No me considero poliamoroso, pero estoy abierto a mantener relaciones tanto con varias compañeras como con una sola.
Pasamos gran parte de la vida sufriendo y luchando; el resto es amor y buena pizza. Para un fragmento de tiempo cósmico que pasamos en este diminuto grano de arena que llamamos Tierra, ¿no podemos sencillamente aceptar que el amor es amor, ya sea entre razas, entre personas del mismo sexo o entre más de dos individuos? La discriminación del amor es una enfermedad del corazón, y para contraerla ya tenemos la pizza.
Benedict Smith            @mrbenedictsmith

viernes, 5 de junio de 2015

Bikotearekin apurketa eta dolua

El duelo tras una ruptura de pareja

El duelo tras una ruptura de pareja
Las sexólogas y los sexólogos, además de ayudar a las parejas con dificultades en su relación, también trabajan de forma frecuente con personas que se enfrentan al final de una relación amorosa.
Son experiencias bastante comunes, ya que no es poco el número de personas que han tenido que afrontar el final de una relación de pareja. Y, aunque cada separación es diferente, para muchas personas pueden ser experiencias verdaderamente dolorosas.
El sufrimiento experimentado depende de muchos factores: la calidad percibida del vínculo amoroso que se pierde y la duración del mismo, los recursos psicológicos de la persona que sufre la pérdida, los recursos personales y la red de apoyo (familiares, amigos…) con los que cuenta, la forma y manera en que se da la ruptura, el momento personal en que se da y las circunstancias vitales que lo acompañan…
Tampoco es igual la vivencia de la persona que, poco a poco, toma la decisión de abandonar una relación de pareja, que la vivencia de la persona que es abandonada. Ambas pueden sufrir, pero la persona abandonada suele haber tenido menos tiempo para asimilar la situación y el dolor puede llegar de golpe y de forma bastante intensa.
Son conocidas las fases del duelo:
  • Una primera fase de negación, donde la persona siente incredulidad y estupor ante lo ocurrido, y frecuentemente, fantasea con que todo volverá al estado anterior, y la ruptura será sólo un episodio pasajero. En estos momentos, puede buscar la soledad, y ocultar la ruptura a amigos y familiares, a la espera de que todo pase.
  • Cuando la persona empieza a asimilar la ruptura, comienzan los sentimientos de enfado y de ira. La persona se pregunta qué ha hecho mal, o se interroga acerca de las razones de la separación. Surgen sentimientos de despecho, la persona se siente herida, y frecuentemente, resentida y rencorosa.
  • Posteriormente, y a veces alternándose con los períodos de enfado, la persona comienza a sentirse profundamente triste y apenada. Es la fase en la que comienza a plantearse cuestiones como: “¿Encontraré a otra pareja algún día? ¿gustaré a otras personas? ¿seré capaz de recuperarme de este dolor? ¿me ha dejado porque no valgo la pena?”, etc. Es frecuente en esta etapa cierto descuido o dejadez, tanto de los hábitos saludables (en la comida, en lo relativo al ejercicio físico…), como en los hábitos de cuidado personal. Suele ser habitual tener dificultades para dormir correctamente, y despertarse pensando en la ruptura y en la persona que nos ha abandonado. La persona piensa obsesivamente en la relación rota y en la expareja, a veces no habla de otra cosa. La sensación de dolor y vacío suele ir acompañada de momentos donde el llanto se hace inevitable.
  • Tras el intenso viaje por las fases anteriores, por fin, la persona comienza a encontrar cierta paz y ciertatranquilidad. Es lo que se conoce como fase de aceptación. La persona va asimilando la nueva situación, y comienza a adaptarse a la misma. El pensamiento obsesivo cede y puede hablar y pensar en otras cosas que no sean la expareja y la ruptura. La tristeza y la ira se apagan y, aunque la persona no es necesariamente feliz en esta fase, sí que está más tranquila y sosegada y recupera ciertos momentos agradables en su vida.
  • Posteriormente, la persona asimila de forma completa lo sucedido, y lo integra en su vida. Se ha organizado y adaptado plenamente a su nueva situación, y se ha recuperado totalmente. Ha creado nuevas redes y actividades o retomado las ya existentes, y es capaz de hablar sobre la ruptura sin emociones intensas.
 El tiempo que dura un duelo de este tipo es variable para cada persona, aunque diversos estudios lo sitúan entre los seis meses y los dos años.
¿Cómo puede facilitarse la recuperación tras una ruptura amorosa?
Aunque en todos los casos la persona va a necesitar tiempo para reponerse, hay ciertas actitudes que pueden ayudar a la persona que se encuentra en esta situación. Por ejemplo, buscar activamente la compañía de amistades y familiares con los que se puedan compartir los sentimientos, y con los que también pueda desarrollar actividades que distraigan y mitiguen, al menos en parte, el dolor y la tristeza. Suele ser útil también evitar o limitar al máximo el contacto con la expareja, ya que las llamadas o mensajes constantes, pueden mantener la ilusión de que la relación puede recomponerse y alargar todo el proceso. En este sentido, no conviene recrearse día tras día en la contemplación de fotos de la pareja, escuchar las canciones que se compartieron con ella, etc., suele ser de utilidad limitar el contacto con objetos que recuerden constantemente a la pareja, cambiando incluso algunos detalles de la decoración de la casa, si es necesario.
Cuidar en lo posible la alimentación, y la salud (hacer ejercicio físico, salir al aire libre…), y cuidar en lo posible el aspecto físico, también puede ayudar. Desarrollar a ratos actividades que absorban toda la atención y ayuden a “despejar un poco la cabeza” también suele ser de utilidad. Y por supuesto, desarrollar en lo posible el pensamiento positivo, y no dejarse llevar por ciertas ideas pesimistas que en esta etapa es frecuente que aparezcan.
 Por otro lado, si siente que lo necesita, la persona puede acudir a un profesional que le apoye en este periodo de su vida, y le oriente para superarlo de la mejor forma posible. Las sexólogas y los sexólogos realizan con frecuencia esta labor.
Lasexologia.com es un centro, situado en Madrid, especializado en la orientación, el apoyo y la terapia a personas con problemas sexuales o afectivos. Contamos con más de 15 años de experiencia ayudando a personas a vivir con mayor satisfacción. Si deseas más información, contacta con nosotros.
Lasexologia.com

sábado, 30 de mayo de 2015

Emakumeen mutilazio genitala debekatuta Nigerian

Nigeria Aprueba Ley que Criminaliza la Mutilación Genital Femenina

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El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, firmó un proyecto de ley que tipifica como delito la mutilación genital femenina, una práctica que se cree afecta alrededor de 19,9 millones de niñas y mujeres en el país. Los expertos esperan que la medida tenga un efecto dominó en otros estados africanos donde la práctica es frecuente.
La Ley prohíbe la circuncisión femenina o mutilación genital y la expulsión forzada del hogar. También prohíbe el abandonode cónyuge, hijos y otros familiares a cargo y sin sustento yotras prácticas tradicionales nocivas vinculadas a la violencia de género.
Esta legislación histórica está siendo aclamada como un paso importante para elpaís más poblado de África, pero también los expertos esperan que tenga un efecto multiplicador potencial sobre los otros 26 países africanos que tienenpoblaciones significativas las mujeres sometidad a la práctica.
Un Ejemplo para Toda Africa
La decisión de Nigeria de prohibir la mutilación genital femenina (MGF) envía“una poderosa señal no sólo dentro de Nigeria, sino a  toda África“, según J. PeterPham, director del Centro de África en el Consejo del Atlántico. “Nigeria, sólo porel gran tamaño de su población, tiene el mayor número absoluto de casos de MGF en el mundo“, dijo. Agregó que el proyecto de ley ahora penaliza efectivamente un porcentaje significativo de la MGF en el continente africano. “No se puedesobrestimar el impacto de cualquier decisión de Nigeria en el continente“
Se estima que más de 125 millones de niñas y mujeres en todo el mundo han sufrido algún tipo de MGF, y la mayoría se concentra en 29 países, la mayoría, excepto dos, en África, según un estudio de 2013 del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
La MGF, también conocida como o circuncisión femenina, es un procedimiento en el cual la totalidad o la mayor parte de los genitales externos femeninos son removidos o alterados quirúrgicamente por razones no médicas. El procedimiento no ha documentado beneficios para la salud y se considera una violación de los derechos humanos de las niñas y mujeres por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud.
A pesar de los esfuerzos internacionales para derrotar a la práctica, la MGF tiene altas tasas de prevalencia, con más del 95% en países como Somalia, Guinea, Djibouti y Egipto. En Nigeria, que tiene una población de 175 millones, la prevalencia nacional se estima en alrededor de 27%, 
La prevalencia continuada del procedimiento es el resultado de factores culturales y sociales profundamente arraigadas.Esto ha supuesto un reto tanto para lor organismos de salud y activistas de derechos humanos internacionales como para los agentes nacionales y locales que han tratado de poner fin a la MGF.
La Comunidad debe Involucrarse
Los activistas han advertido de que si bien la ley es un enorme paso en la eliminación de la MGF, no va a cambiar las altas tasas de prevalencia del procedimiento en Nigeria – o el resto del continente – de un día para otro. Por mucho que la legislación envía un mensaje claro y proporciona a activistas un marco legal para sus accione y para pedir cuentas al gobierno al respecto, la criminalización de la práctica todavía tiene sus limitaciones, de acuerdo con Stella Mukasa, directora de género, violencia y derechos en el Centro Internacional para la Investigación sobre la Mujer.
“A pesar de las garantías jurídicas son un paso importante para poner fin a la MGF, que no son suficientes para eliminarlo”, escribió en un comentario para el diario británico The Guardian. “Poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas requiere una inversión, no sólo leyes escritas en los libros de estatutos. Es por esto que tenemos que destacar la participación de la comunidad, con miras al cambio de las normas sociales, como un componente crítico de la erradicación de la MGF “.
El reto de cambiar las normas sociales se ha subrayado en el caso de otros países africanos como Egipto, donde la prevalencia de la MGF se reveló aproximadamente en un 92% entre las mujeres casadas, a pesar de la práctica está prohibida desde 2008.
Más de la mitad de las mujeres encuestadas por el gobierno egipcio dijeron que seguían estando a favor de la MGF porque lo vieron como estar en conformidad con sus tradiciones culturales.
Fuente:  para IBT

jueves, 28 de mayo de 2015

Baieztapen sexualaren azalpena te kikara baten bidez.

El consentimiento sexual explicado a través de una sencilla taza de té

Vídeo que muestra de forma muy clara y precisa el consentimiento sexual usando monigotes y una taza de té. Se ha empezado a hacer viral debido a su sencillez. ¿Es posible que haya gente que siga sin entenderlo?

Puede parecer muy sencillo pero a veces hay que recordar algunos de los principales derechos en materia sexual:

1) Derecho a decidir de forma libre sobre mi cuerpo y mi sexualidad

Existen diversas formas de vivir la sexualidad. Tengo derecho a que se respeten las decisiones que tomo sobre mi cuerpo y mi vida sexual. Soy responsable de mis decisiones y actos. Nadie debe presionar, condicionar ni imponer sus valores particulares sobre la forma en que decido vivir mi sexualidad.

2) Derecho a ejercer y disfrutar plenamente mi vida sexual

El disfrute pleno de mi sexualidad es fundamental para mi salud y bienestar físico, mental y social. Tengo derecho a vivir cualquier experiencia o expresión sexual o erótica que yo elija, siempre que sea lícita, como practica de una vida emocional y sexual plena y saludable. Nadie puede presionarme, discriminarme, inducirme al remordimiento o castigarme por ejercer o no actividades relacionadas con el disfrute de mi cuerpo y mi vida sexual.

3) Derecho a la educación sexual

La educación sexual es necesaria para bienestar físico, mental y social, y para el desarrollo humano, de ahí su importancia para las y los jóvenes. Tengo derecho a una educación sexual sin prejuicios que fomente la toma de decisiones libre e informada, la cultura de respeto a la dignidad humana, la igualdad de oportunidades y la equidad..
Decalogo derechos sexuales

4) Derecho a decidir con quién compartir mi vida y mi sexualidad

Existen varios tipos de familias uniones y convivencia social. Tengo derecho a decidir libremente con quien compartir mi vida, ni sexualidad, mis emociones y afectos. Ninguna de mis garantías individuales debe ser limitada por esta decisión. Nadie debe obligarme a contraer matrimonio o a compartir con quien yo no quiera mi vida ni mi sexualidad.

5) Derecho al respeto a mi intimidad y mi vida privada

Mi cuerpo, mis espacios, mis pertenencias y la forma de relacionarme con las y los demás son parte de mi identidad y privacía. Tengo derecho al respeto de mis espacios privados y a la confidencialidad en todos los ámbitos de mi vida, incluyendo el sexual. Sin mi consentimiento, ninguna persona debe difundir información sobre los aspectos sexuales de mi vida.

sábado, 31 de enero de 2015

Emakumeen sexualitateen historia. La historia de la sexualidad de las mujeres

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La historia de la sexualidad de las mujeres

CO-AUTORA INVITADA RAQUEL HURTADO
 Estamos en el siglo XXI, el capitalismo impera en nuestro día a día, estamos gobernadas por una clase política poco preparada, poco capaz y, en el peor de los casos, poco motivada. Los derechos sociales se coartan, las libertades individuales y sociales merman, la normalidad acaba con toda la riqueza de lo diferente, lo anecdótico y lo especial. Y en este contexto social, en que los derechos cada vez son menos y más encapsulados, no dejamos de oír hablar de economía (con informaciones, por cierto, igual o peor de halagüeñas… tampoco esto nos consuela) Y en esta maraña de malestares, algunos y algunas no dejamos de preguntarnos qué podemos hacer, dónde podemos anclar nuestro optimismo, dónde podemos encontrar los referentes que nos ayuden a tomar impulso. No sé mucho de muchas cosas, y siento no poder decir que tengo las respuestas a estas dudas. Pero ante esta sensación de descontrol y asfixia de mi sexualidad, de la libre expresión de mi sexo; me sirve recordar otros espacios y otros momentos que, lejos de ser ese pasado que nos pueda parecer mejor, fueron (precisamente por la asfixia y negatividad que presentaban, el caldo de cultivo donde se desarrollaron grandes mentes, grandes teorías y grandes luchas.
La sexología suele relacionarse con ideas como las terapias por disfunción eréctil o anorgasmia, los embarazos, las prácticas sexuales, los métodos anticonceptivos, etc.; pero cuando hablamos de sexología de un modo más académico nos referimos a la ciencia que estudia el sexo (¡el que se es, no el que se tiene!) y también a las relaciones entre los sexos, es decir, entre los hombres y las mujeres. Por supuesto, la sexología como ciencia ha influido de manera directa en la forma en la que estas relaciones se producen y, por lo tanto, en la propia historia de las mujeres y de lo que conocemos como su “liberalización”. Te proponemos una Historia con mayúsculas que a pesar de tener mucha miga es una de las grandes olvidadas en relación a este tema.
La Liga para la Reforma Sexual sobre Bases Científicas
Metámonos en situación, estamos en la Alemania de principios del siglo XX, en la que podemos hablar de un movimiento de reforma sexual que fue producto de la confluencia de diferentes elementos. Por un lado, la publicación de diversas obras científicas relacionadas con la sexualidad y con el común denominador de ofrecer una visión positiva de la misma. Por otro, encontramos además un movimiento ciudadano de revalorización de la naturaleza, que se tradujo en determinadas corrientes sociales como el nudismo. Por último, el movimiento de emancipación de la mujer con la consecución del sufragio universal, el acceso a la educación y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres determinó el inicio de este movimiento de reforma en los valores vinculados con la sexualidad.
Así, desde una perspectiva científica se planteaban los siguientes objetivos relacionados con la sexualidad de las mujeres:

  • Igualdad de derechos políticos, económicos y sexuales de la mujer.
  • Liberación del matrimonio y del divorcio de la tiranía de la Iglesia y del Estado.
  • Control de la natalidad, en el sentido de una procreación responsable y libremente elegida.
  • Protección de las madres no casadas y de sus hijos/as.
  • Prevención de la prostitución y de las enfermedades venéreas.

Algunos de estos objetivos están directamente relacionados con lo que conocemos como derechos sexuales, un concepto que han desarrollado entidades de corte más social y que supondrían los elementos indispensables para una vivencia de la sexualidad satisfactoria; y del que hemos hablado en números anteriores. Podríamos afirmar incluso que estos objetivos son el primer conato de declaración de derechos sexuales. Tanto que lo que se reivindicaba en su momento es muy similar (quizá con otro nombre o en otro contexto) a lo que defendemos actualmente.
Entonces… ¿por qué se trata de un capítulo de la Historia desconocido? Avanzar en la ciencia puede ayudar en el avance de derechos. El avance de derechos también hace que la ciencia pueda seguir avanzando.
¿Será acaso que España no tenía nada que ver en el tema? Nada más lejos de lo que de verdad ocurría. Quisiéramos daros a conocer la vida de una mujer, adelantada a su tiempo y revolucionaria: Hildegart Rodríguez Carballeira. Sobre la vida de Hildegart se conocen los principales datos: Nació un 17 de diciembre de 1914 en Madrid, como fruto de una serie de hechos extravagantes. Su madre, Aurora Rodríguez, la había concebido, parido y educado como un experimento piloto con la idea de traer al mundo un ser capaz de emprender la reforma mesiánica de la sociedad que ella había ideado; así escogió un padre con el único fin de lograr unos buenos genes y educó a esta niña prodigio para hacer y ser, exactamente lo que ella pretendía. Hildegart murió un 9 de junio de 1933, asesinada por su madre, quien habiéndola creado se propuso destruir su propio experimento al más puro estilo de la leyenda de Pigmalión; Hildegart trataba de crear su propio futuro, distinto a las expectativas de su madre.
La vida de Hildegart nos ofrece también otra imagen de sí misma, menos dramática y más relacionada con la defensa de los derechos sexuales. Capaz de leer y escribir desde antes de los 6 años y hablando más de cinco idiomas desde la infancia; Hildegart será una concienciada militante política: primero en las juventudes socialistas, luego en la UGT. Expulsada después del partido socialista, militará dentro del partido Federal. Su activismo responderá al cumplimiento de un reformismo planeado por Aurora, su madre. Articulista en diversas publicaciones, Hildegart desarrolla de 1929 a 1933 una intensa labor política, sin olvidar la lucha social, que en temas de mujer, sexualidad, etc. llevará a cabo mediante libros y folletos en pro de una reforma sexual.
Existe una tercera Hildegart “científica”, que aborda la sexualidad más allá de los motivos políticos o sociales. Un indicador de esto podría ser encontrado en el contacto que establece con los líderes más representativos de la sexología de estos años. Como directora de la revista Sexus, Hildegart introduce una entrevista con el mismo Hirschfeld (eminente sexólogo alemán, autor de la teoría del tercer sexo y uno de los más acérrimos defensores de los derechos de las personas homosexuales). Por su parte, Ellis, otro sexólogo precursor en la lucha LGTB esta vez desde Inglaterra, escribirá sobre Hildegart, “esa virgen roja”, destacando su trabajo, en otras publicaciones.
Por lo que respecta a Marañón, ese eminente médico español cuyo nombre lleva una plaza de Madrid, Hildegart le ofrecerá la dedicatoria de una de sus obras. Un año después, el médico ocupará la presidencia de la Liga para la reforma sexual sobre bases científicas en España, de la que Hildegart será secretaria general.
En cuanto a su obra, la mayoría de ella es de temática sexual. Redactados todos sus títulos entre 1931 y 1933 (un periodo de tiempo breve y sorprendentemente prolífico), algunos de ellos son productos de conferencias o ciclos y otros son obras pensadas y desarrolladas como libros. Leída la obra en su conjunto, nos encontramos ante una producción en la que se combina la información práctica y la articulación conceptual -con un debate en ocasiones claramente innovador- con un fondo histórico-doctrinal. En sus páginas encontramos información útil e inmediata, al mismo tiempo que debate sobre las bases de una concepción de la sexualidad y sus correspondientes repercusiones personales y sociales.
Entre las informaciones de utilidad inmediata se encuentran las relativas a los anticonceptivos, las condiciones de igualdad social entre hombres y mujeres, los elementos o datos jurídicos de su realización, etc. Junto a estos datos, pueden percibirse otros más conceptuales para la elaboración de un discurso en relación a la sexualidad.
¿Por qué la trayectoria de Hildegart Rodríguez es desconocida a gran parte de la población? ¿Cómo es posible que la invisibilización de las mujeres en los avances científicos e históricos siga manteniéndose en la actualidad sin respuesta por nuestra parte? ¿Cuántas autoras más habrán aportado a la sexología grandes conocimientos jamás reconocidos? Por el momento parece suficiente con recordarlas en pequeños foros, aprender de sus hallazgos y reivindicar la visibilización de las actuales científicas, historiadoras, escritoras, antropólogas, publicistas y tantas otras que, en el momento de máximas libertades de la mujer que vivimos, siguen sin encontrar foros en los que ser reconocidas.
La experiencia demuestra que, si las medidas sociales, sanitarias y legislativas que se promueven no se sitúan en el marco de los derechos, no se logra que “el derecho a tener derechos” y a ejercerlos con dignidad y respeto se conviertan en medidas a las que toda la población puede acceder, haciéndose vulnerables a la actuación política y social de quienes tratan de limitarlos. El fortalecimiento democrático de la sociedad va de la mano de la capacidad de los ciudadanos y las ciudadanas para hacer suyos los derechos, conocerlos y defenderlos.