miércoles, 11 de marzo de 2015

EKOFEMINISMOA: Mundu justu eta jasangarri baterantz

           

Yayo Herrero: Propuestas ecofeministas para transitar a un mundo justo y sostenible



    

Yayo Herrero, de Ecologistas en Acción y FUHEM, habla sobre: "Propuestas ecofeministas para transitar a un mundo justo y sostenible"
Esta ponencia se enmarca en el curso "Transiciones a la sustentabilidad: alternativas socioecológicas" dirigido por Jorge Riechmann y coorganizado por FUHEM Ecosocial, Ecodes, Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM) y FYL, y se inscribe dentro del programa de Cursos de Verano de la Universidad Autónoma de Madrid

martes, 10 de marzo de 2015

Mugimendu feministaren historioa-Historia del movimiento feminista

Fondo de armario para una biblioteca feminista           

Repasamos la historia del movimiento, de Wollstonecraft a Beatriz Preciado, porque como dijo alguien, “qué diferente hubiera sido la historia de las mujeres si no hubiese sido escrita por hombres"

/ Lo que diga Alison BechdelLo que diga Alison Bechdel

El movimiento feminista ha recorrido un largo camino. Desde la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, escrito en 1791 como respuesta a la Declaración de los Derechos de los Hombres y del Ciudadano que excluía a la mitad de la población hasta el nuevo feminismo combativo de Caitlin Moran o Pussy Riot, se ha analizado desde todos los ángulos el comportamiento de las mujeres contra los corsés de lo “correcto”, lo apropiado y lo imposible.
La historia de las mujeres es necesariamente radical, no sólo por su resistencia a la norma y su politización de lo doméstico y de lo íntimo sino porque es una historia alternativa a la historia: como dijo alguien, “qué diferente hubiera sido la historia de las mujeres si no hubiese sido escrita por hombres". Aquí recogemos algunos de los libros que podemos considerar imprescindibles para comprender la historia y evolución del feminismo, el momento en el que se encuentra ahora y su motivo de lucha actual.
Olympe de Gouges, el cómicOlympe de Gouges, el cómic
Los textos fundacionales
Hablando de hegemonía, fue durante la Revolución Francesa que se redactó laDeclaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, un título donde no cabe una arroba. Como respuesta, Olympe de Gouges redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791), uno de los primeros documentos históricos que aboga por la emancipación de la mujer y pide la igualdad de derechos y mismo tratamiento legal y jurídico tanto para hombres como para mujeres.
Posiblemente le sirvió de inspiración a la famosa Vindicación de los Derechos de la Mujer(1792) de Mary Wollstonecraft, para quien "el matrimonio no se considerará nunca sagrado hasta que las mujeres, educándose junto con los hombres, no estén preparadas para ser sus compañeras, en lugar de ser únicamente sus amantes".
Sobre legislación, Reforma o Revolución de la gran Rosa Luxemburgo sigue siendo un libro clave para entender que el feminismo es también una lucha de clases, y tampoco hay que olvidar la contribución de Clara Campoamor y Federica Montseny al marco legislativo. Las dos escribieron regulación pionera en torno a los derechos de la mujer, incluyendo el derecho al aborto. Y, con cierta inclinación por la ironía, podríamos incluir el Manual de socialismo y capitalismo para mujeres inteligentes de George Bernard Shaw para navegar las aguas políticas actuales que, como todo lo nuevo, tiene al menos una reencarnación anterior. Porque el sistema capitalista aplasta a la mujer y no se puede conseguir una sociedad igualitaria y feminista si dejamos que esta estructura social, económica y política rija nuestras vidas.
Un regalo más ligero para no iniciadas: Olympe de Gougees una novela gráfica de Catel Muller y Jose-Louis Bocquet.
Gloria Steinem te lo dice bien clarito
Gloria Steinem te lo dice bien clarito

Segunda ola: Lo personal es político

El segundo sexo (1949) se preguntaba por primera vez algo que en su momento parecía exótico pero tocó tecla con las señoras: ¿Qué significa exactamente ser mujer? Simone de Beauvoir reflexiona sobre las construcciones de género: somos mujeres ¿porque nacemos mujeres o por qué nos construyen mujeres? La francesa plantea que la mujer debe reconstruir su identidad propia, lejos de lo que quieren los demás que seamos.
Inspirada por este libro, Betty Friedan escribe La mística de la femineidad en 1963, un análisis sociológico del retrato mediático que hacen las revistas femeninas de la mujer ideal. Friedan descubre que, en la generación posterior a la victoria sufragista, las revistas dejan de celebrar a la mujer independiente con carrera y profesión para centrar la felicidad femenina en la consecución de otros valores: el marido rico, la figura esbelta, la ropa cara, la cocina moderna y dos niños perfectos. Como consecuencia, las mujeres pueden ir a la universidad pero lo hacen para encontrar marido. En este orden de cosas, sólo "las feas" consiguen acabar la carrera, embarcándose en una vida yerma y carente de afecto. Así nace la vampírica "mujer de carrera" que intenta robarle el marido a sus dulces congéneres.

La revolución de la Política sexual

Decían que la televisión acabaría con la cultura pero, como hoy ya sabemos, lo que trajo fue la guerra, dejando que libros radicales llegaran a las masas gracias a tres amazonas de carisma peculiar. En   Política SexualKate Millet argumenta que lo político afecta a lo personal y, por ende, a las relaciones sexuales. El libro ahonda en cómo las estructuras del sistema patriarcal afectan también a las estructuras existentes en cualquier relación, y encuentra sus ejemplos en el cánon literario: D.H. Lawrence, Henry Miller, Norman Mailer y -contra el canon- Jean Genet.
El famoso Intercourse (coito) de Andrea Dworkin declara que, en una sociedad en la que todo está estructurado para que las mujeres estén subordinadas a los hombres, el sexo es sólo otra pieza más para perpetuar esta subordinación. Este argumento, y su lucha particular contra la recién llegada industria pornográfica, fue reducido a una de sus frases más desafortunadas, "Toda penetración es violación”, dejando así en un segundo plano el verdadero debate. Que incluye, por cierto, el derecho al aborto, el acceso a los anticonceptivos y las expectativas de cuidados en torno a la maternidad, la vejez y la enfermedad, debate liderado por la vaca sagrada Gloria Steinem.
Reacción. La guerra no declarada contra la mujer moderna cierra el círculo de Betty Friedan. Donde ésta señalaba la reacción mediática contra el movimiento sufragista, Faludi detecta el mismo proceso en los años 90, cuando los medios y el cine manufacturan un sinfin de estereotipos negativos contra "la mujer de carrera" (¿se acuerdan de Glenn Close en Atracción Fatal?). Años más tarde llega su heredera pop con Female Chauvinist Pigs: Women and the Rise of Raunch Culture de Ariel Levy, donde habla del síndrome de abeja reina, esas mujeres que todos conocemos cuya práctica habitual incluye reforzar las estructuras patriarcales para ser la única mujer poderosa en su entorno, poniéndole la zancadilla a todas las demás. En todas las empresas hay una, todo el mundo sabe quién es.
Hadalay, la bella sin alma (o qué)
Hadalay, la bella sin alma (o qué)

Queer y Cyberfeminismo: la anatomía no es identidad

Desde que un psicólogo neozelandés llamado John William Money se inventara la palabra género en 1947, la parte más radical del movimiento ha trabajado para separar la identidad sexual de la anatomía. El movimiento Queer estalla en Francia y en Estados Unidos en los 90, en plena crisis del sida, y rechaza las categorías de control de lo privado como "homosexual", "gay" y "lesbiana" y la psiquiatrización de las preferencias identitarias, íntimas y sexuales para reclamar la identidad sexual independiente a la ley, la sociedad y la familia.
Entre las más interesantes están la fundadora Judith Butler y la propia Beatriz Preciado, sin duda uno de los cerebros más interesantes del ensayo en español, aunque ninguneada -precisamente- por la elección de sus temas. En Cuerpos Que Importan, Butler coge la Historia de la sexualidad de Foucault y se la lleva al feminismo, con resultados electrizantes. Y en su Manifiesto contra-sexual, Preciado teje un sólido manifiesto contra los prejuicios sexuales, enlazando la producción tecnológica y farmacológica con la imposición de identidades convenientes basadas en lo físico, lo social y lo tecnopolítico. Más ligero pero no menos interesante, hay que leerse los comics de Alison Bechdel, desde su obra maestra Fun Home, hasta la reedición de su famosa tira cómica, Lo indispensable de unas lesbianas de cuidado.
Variante de la misma semilla y entretejido con esta, el movimiento Cyberfeminista explotó en los 90 con dos textos: Un manifiesto cyborg: ciencia, tecnología, y feminismo socialista a finales del siglo XX de la "feminista, más laxamente neomarxista y postmodernista" Donna Haraway y Ceros y Unos de Sadie Plant, un ensayo que sólo podía envejecer mal (como todos los hijos de su época, como Matrix) pero que reclamó el lugar de las mujeres en el desarrollo científico y desenterró a la santa del movimiento: Ada Lovelace, hija del poeta Lord Byron, madre del lenguaje de programación.
Caitlin Moran: How to be a woman
Caitlin Moran: How to be a woman

Tercera Ola: Tetas y cerebro

Para empezar, un regalo para aquellos que declaran que el feminismo ya no tiene sentido porque las mujeres han conseguido el reconocimiento, la emancipación y el derecho al aborto que tanto ansiaban y sólo les queda ganarse t odo lo demás. Manifesta: Young Women, Feminism and the Future , de Jennifer Baumgardner y Amy Richard explica por qué el feminismo no ha muerto, cómo se entiende en el siglo XXI y cuáles son sus luchas, que son muchas y variadas. En la misma línea, El Futuro del Feminismo de Sylvia Walby desmonta los argumentos por la defunción y/o irrelevancia del movimiento, recordando lo mucho que nos queda para alcanzar algo parecido a una igualdad de oportunidades.
Aclarado esto, vamos con las chicas. Aunque no lo parezcan, son herederas de Beauvoir y plantean nuevos modelos de ser mujer en un mundo falsamente lleno de posibilidades. No soy ese tipo de chica, de Lena Dunham y Cómo ser mujer, de Caitlin Moran no dan lecciones de cómo son o deben ser las mujeres. Se dedican a escribir lo que les atormenta, les apasiona, cuáles son sueños y qué obstáculos han encontrado en su camino para conseguirlos. Y asuntos de importancia severa: cómo nos relacionamos las mujeres con nuestro cuerpo. Y con la comida. Y con los hombres, las amigas y la familia.
Es el fenómeno  Tits and wits” (tetas y cerebro): se puede ser mujer, apasionada de la moda, independiente, inteligente y emprendedora y también tener tetas. Funcionan por el mismo motivo por el que funcionó su antepasada francesa; porque refleja las dudas, los miedos y las posibilidades de su generación.
Muy contra esto
Muy contra esto

Quita de allá esas estrellas

¿Por qué nos enamoramos de gente que no nos merece? ¿Qué nos hace renunciar a cosas por amor? La socióloga Eva Illouz se ganó el cielo con Por qué duele el amordonde analiza los atributos de valor que otorgamos a la adoración ajena y que desaparecen con la ruptura, con el consiguiente dolor espantoso . en El consumo de la utopía romántica, se dedica a desmontar los mitos del amor romántico, incluyendo lugares comunes como el beso bajo la lluvia. En el mismo género, la Crítica del pensamiento amoroso, de Mari Luz Esteban, explica cómo nuestra forma de entender el amor afecta a los comportamientos y relaciones que tenemos con todo lo demás, ya sean relaciones de amor, de clase social o de etnia. Esto afecta a la construcción de identidades y, por tanto, de sujetos.
Finalmente, en La construcción socio-cultural del amor románticoCoral Herrera disecciona las emociones, preguntándose si se tratan de un fenómeno biológico o una construcción social. Herrera hace una reflexión de cómo las emociones están predeterminadas por mitos, relatos y estereotipos que hemos ido interiorizando poco a poco hasta que los hemos asumido cómo algo innato.

Economías radikales

Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria de Silvia Federici (2004) es uno de los textos estrella de los últimos años. Profesora en la Hofstra University de Nueva York, Federici ofrece una revisión historica de Marx y del capitalismo desde una perspectiva feminista. Entre otras cosas, el libro enlaza la famosa caza de brujas con la usurpación de bienes a mujeres por parte de la Iglesia. No es casual que haya más brujas en aquellos lugares donde una mujer puede heredar legalmente bienes familiares- como Euskadi- y por tanto acumular tierras o casas sin necesidad de casarse. De aquí el mito de la bruja que vive sola en una casa en mitad del bosque.
Con idéntico espíritu -y no en vano en la misma editorial- Amaia Orozco propone una  Subversión feminista de la economía, donde se establece el género como "una variable clave que atraviesa el sistema socioeconómico, es decir, no es un elemento adicional, sino que las relaciones de género y desigualdad son un un eje estructural del sistema, el capitalismo es un capitalismo heteropatriarcal." ¡No olvides leer nuestra entrevista!
Finalmente, un libro radical sobre una economía muy sumergida: en Dónde está mi tribu, Carolina León reflexiona sobre la maternidad y la crianza, con especial y doloroso énfasis en el asunto de la lactancia y la borrosa raya que separa la responsabilidad de una madre de la prisión.
Atención: las bellas ninfas de Waterhouse no son de fiar
Atención: las bellas ninfas de Waterhouse no son de fiar

Brujas: Manifiestos literarios

Si hay un precedente -y olvidamos la Antígona de Sófocles porque la escribe un señor- tendrá que ser Cristina de Pizán y La Ciudad de las Damas (1405). En el contexto de la "Querella de las Mujeres", un debate teológico sobre la supuesta inferioridad del sexo femenino, Pizán imagina una ciudad medieval diseñada y habitada por mujeres, arropada por el renacentismo y amurallada contra el patriarcado bruto, chovinista y apestoso de ahí fuera.
Seis siglos más tarde, en Una habitación propia (1929), Virginia Woolf interviene juiciosamente en lo doméstico para ofrecer "una opinión sobre un punto sin demasiada importancia: que una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas". Y donde la mujer -aunque no sea escritora- pueda ser ella misma, con sus extrañezas y sin interrupciones.
Más impactante -aún hoy o, quizá, sobre todo hoy, es la relectura que hace Jean Rhys de Jane Eyre. En Ancho mar de los sargazos (1960) Rhys literalmentehackea a la vaca sagrada de Charlotte Brontë, recreando la biografía de un personaje aparentemente secundario: la primera mujer del señor Rochester, que vive encerrada y oculta en el ático de su siniestra mansión victoriana. Reivindicación postcolonial donde las haya, manifiesto feminista atemporal, es imposible volver a leer a Brontë -o cualquier literatura decimonónica- de la misma manera. Eso sin mencionar lo maravillosamente escrito que está.
Claramente inspiradas en esta corta pero impactante novela, las académicas Sandra Gilbert y Susan Gubar publican La loca del desván: escritoras y la imaginación literaria del siglo XIX en 1979, cuya intención y contenido se explica por sí misma. Como complemento, dos estudios sobre el origen del mito de la "mujer fatal": Ídolos de perversidad: la imagen de la mujer en la cultura de fin de siglo, de Bram Dijkstra y Las hijas de Lilith, de Erika Bornay.
En estos dos libros imprescindibles se explica cómo el movimiento de demonización literal de las mujeres corre paralelo al de su proceso de emancipación, desde su papel en la Revolución Francesa hasta su incorporación al mercado laboral. El arte y la literatura decadentista se llena de vampiras, gorgonas, serpientes y sirenas, que se anteponen a la dulce criatura doméstica con sus insaciables apetitos sexuales y sus rituales demoníacos. Para una lectura más moderna de rol de la mujer en el arte, la literatura y la política, recomendamos leer cualquier cosa de la brillante y viperina Camille Paglia, estrella de los 90, hoy injustamente olvidada pero más necesaria que nunca.

eldiario.es

Maitasunak ez du generorik


                              LOVE HAS NO GENDER

         

Los ideadores geniales de este vídeo han querido crear algo especial para comunicar de la verdadera esencia del amor, y decisivamente lo hicieron bien. Para eliminar los prejuicios sociales, religiosos o sexuales, han pensado de mostrar a la gente que se besa, bailan detrás de una enorme "radiografia". El mensaje es muy claro: todas estas parejas se aman al mismo modo; los aspectos como la raza, la edad, y el genero están solo demás.

lunes, 9 de marzo de 2015

Hegoamerikako emakume idazleak

12 escritoras latinoamericanas     a las que les importó un                       carajo el que dirán

MAR
Post 496 - 12 escritoras latinoamericanas a las que les importó un carajo el qué dirán
A Victoria le importa un carajo tu racismo porque ella está orgullosa de ser negra.
Inspirada en este post de Buzzfeed (cuya traducción puedes leer aquí) y como buena amante de las listas que soy, he creado esta en la que menciono a 12 escritoras latinoamericanas del siglo XX a las que les importó un carajo el qué dirán.
Algunas de ellas están entre mis favoritas y a otras todavía no he tenido el placer de leerlas pero su actitud rebelde y sus escritos transgresores son una invitación para navegar entre las páginas de sus libros y contagiarnos así de su arriesgada valentía y de su sabia desobediencia, ya sea en su vida personal o en su labor literaria.
1. Victoria Santa Cruz
Perteneciente a una talentosa familia de artistas afroperuanos, Victoria Santa Cruz fue una poeta que, dueña de una inteligencia fascinante y un espíritu contestatario, puso de manifiesto en sus versos el sentir y el vivir de una mujer negra en una sociedad racista como la de su país. A lo largo de su vida se dedicó a investigar y difundir la cultura afroperuana alrededor del mundo. Si quieres ver y escuchar a Victoria, Me gritaron negra es uno de sus mejores poemas.
2. María Luisa Bombal
2. María Luisa
¿Ser esposa y madre? No, María Luisa prefiere escribir.
En medio de la sociedad chilena conservadora de principios del siglo XX, María Luisa Bombal sólo podía ser considerada una loca: en vez de convertirse en una buena esposa y madre, ella decidió dedicarse a escribir narraciones extraordinarias y fascinantes protagonizadas por personajes femeninos con una voz erótica propia y capaces de experimentar el placer o la rabia, algo que, por ese entonces, era considerado prohibido para las mujeres de su época. Debido a su talento deslumbrante y a su narrativa transgresora, María Luisa es considerada hoy en día una de las más importantes escritoras latinoamericanas.
3. Clarice Lispector
3. Clarice
Así que las mujeres no somos capaces de renovar la narrativa, ¿no? Clarice te reta a que leas sus cuentos y novelas.
Tenía apenas 23 años cuando publicó su primera novela y se convirtió en una de las escritoras más innovadoras de Brasil. A través de sus obras y haciendo uso de un estilo que rompía los esquemas de la narrativa de ese entonces, Clarice Lispector describió experiencias humanas vitales con una habilidad magistral como nunca nadie lo había hecho antes. Pero además de hacer gala de un nuevo estilo narrativo, en sus obras ella creó personajes femeninos que contradecían el estereotipo de la mujer sumisa.
 4. Cristina Peri Rossi
4. Cristina Peri Rossi
Cristina sabía lo que quería y sabía el talento que poseía.
Cristina Peri Rossi tenía tan sólo 6 años cuando le dijo a su familia que quería ser escritora y aunque nadie la tomó en serio en ese entonces, ella hizo realidad su deseo cuando dos décadas después comenzó a publicar sus primeros libros.
Reconocida como una de las cuentistas y poetas más importantes de Latinoamérica, esta escritora uruguaya tuvo que hacer frente a la discriminación luego de declararse abiertamente lesbiana. En sus poemas ella desarrolla con maestría el erotismo femenino, un buen ejemplo de ello puedes encontrarlo en estos bellos versos de Ca foscari.
 5. Rosa María Roffiel
5. Rosa María Roffiel
Como no habían novelas de temática lésbica, Rosa María escribió la primera.
Cuando en 1989, Rosa María Roffiel publicó su novela Amora, esta se convirtió en la primera obra narrativa de temática lésbica no sólo en México –su país natal- sino probablemente también en Latinoamérica. Si bien ese fue su debut como narradora, Rosa María ya era conocida por sus poemas, en cuyos versos abordaba el amor y la amistad entre mujeres, lo cual convierte a su obra poética en una rica fuente de inspiración feminista.
A mí me gusta tanto ella que he publicado 4 poemas suyos: Sobrevivientes,GiocondaCántico Quise ser hombre.
6. Alejandra Pizarnik
6. Alejandra Pizarnik
Para Alejandra el lenguaje que existía no era suficiente así que se inventó uno nuevo.
Sin duda alguna, la argentina Alejandra Pizarnik es una de las poetas más importantes de Latinoamérica. Su brillante inteligencia y su profunda sensibilidad la llevaron a construir poemas en los que experimentaba con el lenguaje al mismo tiempo que expresaba sus más grandes temores.
7. Julia de Burgos
7. Julia-de-Burgos
Julia creía que la mejor compañera de la rebeldía femenina era la libertad de pensamiento de las mujeres.
Es considerada la poeta puertorriqueña más importante de todos los tiempos y una de las primeras escritoras feministas de Latinoamérica. En sus versos plasmó temas referentes a la condición de las mujeres de su país. Con una voz llena de rebeldía, Julia era una firme abanderada de la liberación femenina. Ella estaba convencida de que las mujeres debían luchar por sus derechos, reconocer su potencial, manejar sus propias vidas y dejar de sentirse inferiores con respecto a los hombres. Como buena feminista que era no dudaba en cuestionarse a sí misma tal como lo hace en este poema titulado A Julia de Burgos.
 8. Gioconda Belli
8. Gioconda Belli
¿Que las mujeres -además de escritoras- no podemos ser guerrilleras? A Gioconda eso le parece interesante, cuéntale más.
Eran los años 70 cuando Gioconda Belli comenzó a publicar sus primeros poemas en algunos diarios de su país y de inmediato generó polémica debido a la manera en que la poeta nicaragüense abordaba el cuerpo y la sensualidad femeninas.
Durante los primeros años de su carrera literaria, Gioconda combinó la pasión por la escritura con una agitada vida clandestina debido a su participación activa en el Frente Sandinista de Liberación Nacional, una organización de izquierda que luchaba contra la dictadura de Somoza.
Ese espíritu combativo también podemos encontrarlo en sus poemas, en cuyos versos resplandece una voz femenina con una gran conciencia feminista. Prueba de ello son Consejos para la mujer fuerte y Desafío a la vejez.
9. María Virginia Estenssoro
9. María Virginia Estenssoro
María Virginia le da las gracias a todos los que quisieron censurarla porque sólo lograron que más gente leyera sus libros.
El occiso (1971) fue el único libro de cuentos que la boliviana María Virginia Estenssoro publicó en vida y los 3 relatos que lo componen fueron suficientes para que por ese entonces se desatará una campaña en su contra. En uno de sus cuentos, María Virginia narraba una relación amorosa basada en el erotismo y en otro de ellos se describía un aborto voluntario. Ambos temas fueron la causa de que los sectores más conservadores de su país se unieran en contra de ella.
Sin embargo, el resultado fue el opuesto: la primera edición del libro se agotó rápidamente y María Virginia siguió escribiendo con las mismas ansias de convertir en palabras su espíritu libre.
10. Yolanda Oreamuno
10. Yolanda Oreamuno
Yolanda era una feminista feroz.
Yolanda Oreamuno estaba convencida de que era necesario un cambio en la vida privada y en la conciencia de las mujeres. Tenía tan sólo 22 años cuando comenzó a escribir sus primeros ensayos, textos en los cuales expresaba la importancia de que las mujeres pensaran por sí mismas y no en base al pensamiento masculino y patriarcal de la época.
Eran los años de la lucha por el voto femenino en Costa Rica y la feroz crítica de Yolanda al rol de las mujeres en la escuela y en la familia resuena aún hoy convirtiéndola en un referente de las primeras feministas latinoamericanas.
11. Antonia Palacios
11. Antonia Palacios
Antonia se ríe de tu canon literario masculino y patriarcal.
En 1976, la poeta, novelista y ensayista venezolana Antonia Palacios –dueña de una prosa elegante a través de la cual expresaba la subjetividad femenina de sus personajes- no dudó en afirmar que “la mujer ha contribuido a enriquecer la literatura venezolana con obras densas, de indudable calidad, que sin motivo alguno han sido ignoradas”. De esa manera ponía de manifiesto un problema aún vigente en el ámbito literario latinoamericano y mundial: la falta de difusión y valoración de las obras literarias escritas por mujeres.
12. Carmen Ollé
12. Carmen Ollé
Carmen hizo versos eróticos desde su propio cuerpo de mujer liberada.
En 1981 y de la mano de su primer libro Noches de adrenalina, el debut de Carmen Ollé no pudo ser más auspicioso. Esta obra suya marcó un antes y un después en la poesía peruana escrita por mujeres. La osadía en el lenguaje y su propuesta -en la que el placer era un elemento transgresor- dio inicio a una corriente de escritoras que se oponían al machismo de la sociedad de su país y que encontraron en el tema erótico el camino para expresarse libremente.

domingo, 8 de marzo de 2015

Repensar las ciudades desde el feminismo

URBANISMO FEMINISTA
Repensar la ciudad desde la perspectiva feminista
Desde el siglo XIX diversas experiencias confirman que es posible pensar una ciudad con otros parámetros.
, Col·lectiu Punt 6. DIAGONAL GLOBAL


Vivimos como podemos nuestras ciudades, asumimos incomodidades, distancias, espacios públicos escasos –en algunos barrios– y excesivos –en otros–, barrios que se va­cían o llenan según los horarios laborales, calles en las que las personas son avasalladas por los coches. En estas ciudades las personas que se encuentran en ­extremos vitales no son autónomas, todas perdemos tiempo, y vida, en desplazamientos que tal vez no serían necesarios.
¿A qué se deben esas disfunciones? ¿No pueden hacerse las ciudades pensando en las personas? ¿No pueden ser amables y vitales? Sí que es posible, pero las ciudades han sido pensadas y construidas siguiendo los patrones y valores imperantes en la sociedad patriarcal y capitalista. Se han aplicado criterios considerados abstractos, neutrales y normales que, sin embargo, obedecen a experiencias bien concretas: la de una minoría masculina, de mediana edad, heterosexual, con trabajo estable, y con las tareas de la reproducción resueltas de manera invisible.
Como resultado tenemos ciudades que devoran el territorio en un modelo de extensión insostenible, tanto en términos energéticos como vitales.Ciudades en las que las actividades cotidianas se encuentran separadas y esparcidas por el territorio, unidas por vías rápidas de circulación para el vehículo privado. Este modelo de crecimiento urbano es el paradigma desarrollista, que valora solo lo productivo y remunerado menospreciando las tareas reproductivas y de cuidados, que se basa en la falsa dicotomía que asocia la esfera productiva con el ámbito público y la reproductiva con el ámbito de lo privado. Estos preceptos han dado lugar a espacios urbanos donde al priorizar esa experiencia particular, otras realidades y subjetividades han quedado invisibilizadas.
Desde el feminismo como propuesta trasformadora de los estereotipos y mandatos de género se puede construir otro tipo de ciudades, otros barrios que nos incluyan a todas las personas. Analizando la influencia del género en la construcción y uso de los espacios desde su interseccionalidad, relacionándolo con otras variables como edad, condición socioeconómica, etnicidad, identidad sexual a partir de las que también se construyen relaciones de desigualdad… Actuando desde las experiencias micro como fuente de conocimiento real y tangible. Experiencias subjetivas, ya que desde las múltiples subjetividades en sus particularidades y sus necesidades es como se puede construir una ciudad realmente inclusiva.
 
Para ello es necesario cambiar la forma de mirar, escuchar, preguntar y preguntarse, desarrollando metodologías de análisis, participación, propuestas y construcción que permitan recoger la complejidad social poniendo en el centro la vida cotidiana, reconociendo y poniendo en valor las tareas reproductivas y de cuidados, valorando la proximidad como cualidad urbana e integrando la realidad de tener un cuerpo sexuado femenino como usuario de pleno derecho del espacio público.
 
Tenemos ciudades que devoran el territorio en un modelo de extensión insostenible, tanto en términos energéticos como vitales
 
Por ello frente al modelo dominante de ciudad funcionalista y segregada, la ciudad de distancias próximas y compacta con mezcla de usos y actividades, en la que se otorgue prioridad a los recorridos peatonales y el transporte público es la que mejora las condiciones vitales de las personas en el espacio urbano, genera entornos más seguros, promueve la interacción social y enfatiza las relaciones entre las personas gracias a la proximidad y la diversidad de funciones.
Una ciudad feminista debe garantizar el derecho a la ciudad a todo tipo de personas, entendido como la libertad de utilizar y disfrutar cualquier espacio de la ciudad tanto por las cuestiones perceptivas de seguridad como por cuestiones de autonomía y accesibilidad (económica y motriz), de tener espacios que sirvan para el desarrollo de las actividades cotidianas y que permita compatibilizar las diferentes esferas de la vida (productiva, reproductiva, personal, comunitaria-política). Desde la escala más pequeña como la vivienda, a espacios públicos o equipamientos.
Donde las mujeres no tengan que ser las proveedoras de cuidados familiares como mandato de género pero que las personas que eligen cuidar puedan hacerlo con espacios que sirvan como apoyo físico y puedan ampliar los espacios de cuidado fuera del espacio doméstico-familiar, con espacios de crianza y cuidado colectivo. En la que las esferas y los tiempos de la vida cotidiana estén delimitados o compaginados según las necesidades de cada persona y no porque así lo delimita el espacio.
Esta ciudad es posible, hay experiencias que nos lo muestran desde mediados del siglo XIX. Experiencias feministas de transformación urbana que no sólo incluyen la reconstrucción física, ya que el paradigma de que toda mejora pasa por hacer tabla rasa es una visión profundamente capitalista y patriarcal que no tiene en cuenta el carácter limitado de los recursos y la posibilidad de impulsar mejoras a partir de cambios en la gestión y organización de lo existente, aprovechando los recursos y haciendo un uso colectivo.

Desigualdades espaciales

Hay diferentes experiencias dentro de la práctica urbana que funcionan, pero hay muchas otras propuestas anónimas, organizadas desde la base y sustentadas en el apoyo mutuo y la solidaridad que suceden en nuestros barrios día a día para resolver las diferentes actividades de la vida cotidiana y mejorar nuestra calidad de vida. Propuestas que van desde la transformación a partir del diseño urbano, como el proyecto de lasFrauen-Werk-Stadt en Viena, un conjunto habitacional diseñado por la arquitectaFranziska Ullman con perspectiva de género, o los proyectos del colectivo Matrix en Inglaterra en los años 80, o las pequeñas reformas para mejorar la vida cotidiana en el barrio de Mariahilferstrasse, también en Viena, a proyectos impulsados por colectivos feministas para visibilizar el acoso callejero perpetuo que sufrimos las mujeres en los espacios públicos y que condiciona nuestra libertad y autonomía como la plataforma No Me Llamo Nena o el Observatorio Contra el Acoso Callejero Colombia.
Sería ingenuo pensar que la configuración espacial va a modificar comportamientos y relaciones de poder profundamente arraigados en la sociedad, sin embargo, el entorno ­físico no es solo escenario de la de­sigualdad sino que también actúa como reproductor de valores y principios que promueven las desigualdades económicas, étnicas, de género, por eso es importante intervenir en el territorio no solo para tener mejores hábitats, sino también para que el espacio deje de reproducir y reforzar estas desigualdades.